El fiscal de la ciudad de Santa Bárbara, Tom  Sneddon, a cargo de la acusación en el caso de abuso sexual contra Michael  Jackson, es un sabueso implacable que lo investiga desde hace más de 10 años.

El fiscal, de 64 años, acaparó la atención el 18 de noviembre de 2003, luego de que la  policía allanara la vasta hacienda Neverland del cantante pop, en Santa Bárbara.  Al día siguiente, Sneddon anunciaba el inicio de un proceso en su contra.  Sneddon quien fue boxeador en sus años mozos hizo lo posible para  asegurar el juicio y convocó a un Gran Jurado, que actualmente delibera.

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Durante el juicio, el fiscal –padre de nueve hijos– ha pintado a Jackson como un depravado con una recurrente historia de abuso sexual de menores. 

Fue el mismo Sneddon quien instruyó un expediente similar en 1993 contra la  superestrella, luego de que otro menor lo acusara de cargos de abuso sexual.   
Pero entonces sus esfuerzos fueron vanos: Jackson aceptó un arreglo con el  joven, entonces de 13 años. 

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Jackson se “vengó” en 1995 en su álbum Historia: el pasado, el presente y  el futuro, en el que canta: “Sneddon es un hombre duro, nada lo detiene para  alcanzar sus objetivos políticos”.  Sobre la canción, el fiscal dijo: “No le daré nunca el honor de escucharla”. 

Según Sneddon, la única motivación para perseguir a Jackson es hacer justicia.
El cantante fue en 1993 su primera causa famosa. Y es posible, que sea la  última.