La central hidroeléctrica San Francisco generará 230 megavatios de energía. Actualmente presenta un avance del 40% y se prevé que estará lista a fines del 2007. Cuesta $ 335 millones y está a cargo de la constructora brasileña Norberto Odebrecht.

En las entrañas de la cordillera oriental de los Andes, sin que los residentes de la zona aledaña a la vía Baños-Puyo o los turistas ecuatorianos y extranjeros se den cuenta, unos 1.500 hombres y decenas de maquinarias aligeran las obras de la central hidroeléctrica San Francisco. A no ser por un campamento, ubicado 22 km al oriente del balneario de Baños, la ejecución del proyecto pasaría totalmente ignorada. Todo se desarrolla bajo la montaña.

Un TBM (Tunnel Boring Machine) también llamado “topo” es nuestro medio, es la máquina encargada de dar forma al túnel de 12 km de largo y 7 m de diámetro, que permitirá la conducción del agua utilizada en la central Agoyán, actualmente en funcionamiento con el caudal represado del río Pastaza, hasta la denominada casa de máquinas de la nueva central San Francisco.

Publicidad

Cuando opere, a fines del 2006, esta planta generará 230 megavatios de energía eléctrica, el 12% de la demanda nacional.

El topo, una especie de gigantesco gusano de hierro, de 135 m de largo, carcome la roca para formar el túnel a un ritmo de 25 metros cada día. Esta máquina motivó incluso al ex presidente Lucio Gutiérrez a bautizar como “topo” un proyecto de ley que a inicios de año pretendió enviar al Congreso para su aprobación. La “ley topo” no arrancó pero el topo de San Francisco avanza sin pausas.

Publicidad

“Él (Gutiérrez) visitó la obra y quedó admirado del topo, que cuando fue a Quito dijo que su ley llevaba ese nombre”, afirmó como anécdota Fernando Reis, gerente de la constructora brasileña Norberto Odebrecht, ejecutora del proyecto.

La labor es incesante bajo la montaña. Son al menos cinco frentes. En el topo, que actualmente está 90 metros por debajo del río Machay, laboran 120 personas en tres turnos durante 24 horas. Un minitren es el único nexo con el exterior.

En sentido contrario al topo, a partir de la denominada Ventana 4 (túnel de acceso que se cerrará cuando concluya la obra) labora una máquina que también hace el túnel con el sistema tradicional de excavación y voladura con explosivos.

Más abajo está una red de cavernas y túneles que conforman la casa de máquinas. Esta última estructura se la edifica con hierro y concreto en una caverna de 76 metros de largo, 20 de ancho y 45 de alto. Para acceder a ella se recorren más de 150 metros de túnel, por entre caídas de agua. Son ríos internos, canalizados por los obreros para que no obstruyan las labores de construcción.

La firma del contrato para este proyecto hidroeléctrico se dio en el 2000, en el Gobierno de Gustavo Noboa. La construcción se inició en febrero de 2004, con el aval del ex presidente Gutiérrez.  Roberto Brendaun, gerente de ingeniería de Odebrecht, explica que el plazo de ejecución es de cuatro años pero se prevé que se concluya a fines del 2007.

El proyecto fue concesionado por el Estado, a través del Conelec, a la empresa Hidropastaza, compuesta por Hidroagoyán (formada con capitales del Fondo de Solidaridad) y la Constructora  Odebrecht. Este consorcio consiguió los 335 millones de dólares del costo total, mediante un préstamo del Banco de Desarrollo Social de Brasil de $ 235 millones y un aporte institucional. La concesión es por 30 años.

“El Estado no pone nada de presupuesto. Solo aportó y aporta con la decisión y los mecanismos que favorecen la inversión privada”, señala Sadinoel Fleitas, vicepresidente del consorcio Hidropastaza.

Un dirigente de la junta parroquial de Río Verde, que pide reserva de su nombre, dice que si bien el proyecto da ocupación a unas 200 personas del sector, cuando concluyan los trabajos no tendrán beneficios. Por eso piden a Odebrecht obras de compensación.

TOPOS

ESTUDIOS
El proyecto hidroeléctrico San Francisco fue planificado hace más de 20 años. Los estudios iniciales los ejecutó el ex Inecel (Instituto Ecuatoriano de Electrificación).

OPOSICIÓN
En un comienzo se proyectaba canalizar los ríos Verde y Machay. Sectores turísticos y ambientales argumentaron que se iba a terminar con el Pailón del Diablo, recurso paisajístico y ecológico que se forma con la caída de las aguas del río Verde hacia el cañón del Pastaza.

AMPARO
Entre el 2002 y el 2003, dirigentes del Partido Socialista presentaron un recurso de amparo contra la concesión del proyecto por parte del Conelec a Hidropastaza. Se acusaba de supuestas ilegalidades al ex mandatario Gustavo Noboa. Al asumir, el ex presidente Lucio Gutiérrez dio el aval.

ENERGÍA
La electricidad producida en San Francisco irá por una línea de transmisión hacia la subestación de Totoras, cerca de Ambato, y de ahí se incorporará al Sistema Interconectado Nacional.