Dieciocho cabinas en movimiento transitarán los 2,2 kilómetros que dura el recorrido del paseo en el teleférico de esta ciudad.
Cada cabina se desplazará a 18 kilómetros por hora, aproximadamente 45 segundos cada viaje.
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La semana pasada concluyeron las pruebas de resistencia y seguridad de las cabinas y el próximo 24 de mayo se inaugurará el teleférico, casi un mes después de la fecha anunciada, esto es, el pasado 26 de abril.
El retraso se debe, según Galo Hidalgo, presidente de Prostatus, empresa encargada del proyecto, a que los concesionarios de restaurantes y locales comerciales aún no concluyen las adecuaciones de sus establecimientos.
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Seguridad
Las cabinas del teleférico están listas para ser usadas y, según Hidalgo, son muy seguras para el usuario. “Son completamente herméticas, de manera que es imposible que las puertas se abran durante el recorrido”, indicó.
Señaló que se las probó soltándolas a velocidades de 120 kilómetros por hora y se logró detenerlas a través de los sistemas computarizados, manejados por la empresa francesa Poma.
También explicó que se las sometió a fuertes vientos, mucho mayores a los que suele soportar la geografía de Quito.
“Todas las pruebas fueron superadas”, aseguró el presidente de Prostatus, quien agregó que la altura no implicará ningún riesgo para los visitantes ya que se llegará a la cima de Cruz Loma, a una altura de 4.000 metros, y en todo caso hay cuartos de oxígeno en la parte baja y alta del teleférico.
Otra de las causas por las que se postergó su inauguración, según los encargados de la obra, es porque aún no se han instalado los juegos y se espera colocar hasta mayo 20 de 30 en total.
Mañana, a las 10h00, el alcalde de Quito, Paco Moncayo, visitará las instalaciones del teleférico para ver los avances de la obra, cuyo terreno fue cedido por el cabildo y a través de la Empresa de Centro Histórico, participa de este proyecto para la capital.