Fuerzas militares y policiales de Ecuador han reforzado la seguridad del Palacio presidencial de Carondelet, en el casco colonial de Quito, para impedir el paso de las protestas que exigen la dimisión del mandatario, Lucio Gutiérrez.
Cientos de policías y militares están destacados en las calles aledañas a la Casa del Gobierno para detener a los manifestantes, que amenazan con llegar hasta esa zona durante la noche de este martes
El cerco de seguridad se ha ubicado tres cuadras a la redonda de la sede del Ejecutivo, con vallas metálicas y alambradas de espino que resguardan al primer contingente de policías.
Una cuadra más atrás está un otro grupo de efectivos policiales y un tercer cordón de policías y militares se ubica a cien metros del Palacio.
Además, helicópteros de la Policía y el Ejército sobrevuelan las inmediaciones de la casa presidencial, vigilando la situación desde el aire.
El dispositivo de seguridad impide el paso a toda persona y está vetado el ingreso a la Plaza de la Independencia, que se encuentra frente al Palacio Presidencial.
La seguridad también ha sido reforzada en el edificio donde se reúne provisionalmente el Congreso (cuya sede oficial se incendió hace dos años), que ha sido también blanco de las críticas de los opositores que exigen "que se vayan todos" los políticos del poder, para refundar la Patria.
Unos ocho kilómetros al norte del Palacio de Gobierno, en un sitio conocido como "La Cruz del Papa", que recuerda la visita que hizo el fallecido Juan Pablo II en 1985 a Ecuador, se han reunido miles de personas para protestar contra el Gobierno.
Los manifestantes, que llevaban pancartas con la leyenda "Fuera Lucio", iniciaron allí la marcha para intentar llegar al Palacio de Gobierno para presionar la renuncia del jefe del Estado.
Participantes en la manifestación han declarado que la movilización será pacífica y que tratarán de evitarán encontrarse con otra manifestación organizada por grupos que respaldan a Gutiérrez.
Miles de indígenas llegaron hoy a Quito para apoyar al Gobierno y han anunciado que están dispuestos a permanecer en la ciudad de forma indefinida.
Ante el temor a choques entre ambos bandos, el Ayuntamiento de Quito declaró hoy a la ciudad en una situación de emergencia, lo que supondrá la movilización de los organismos de asistencia y seguridad del Municipio para acudir a los lugares donde se puedan registrar enfrentamientos.