Richard Murray, ex interno en la cárcel estatal, volvió recientemente al correccional de Maryland con un mensaje aprobado por la administración del gobernador Robert Ehrlich: tengan fe.
Murray es un ladrón reformado que se recupera de una adicción a la heroína y se convirtió en ministro evangélico.
En una visita a la capilla de la institución, habló sobre los beneficios de un programa cristiano llamado Derecho de Paso, el cual –dijo– le ayudó a encontrar trabajo después de ser liberado.
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Su éxito en el exterior se debió a “estar de rodillas en oración en mi celda, cuando todo mundo hacía otras cosas”, señaló Murray a unos 200 internos en una reunión para estudiar la Biblia.
Derecho de Paso, desarrollado dentro de la cárcel, es uno de los elementos sustentados en creencias religiosas que forman parte del Proyecto Restart (Reinicio), un programa multifacético que el Departamento de Seguridad Pública está implementando en el correccional de Maryland.