Viernes 04 de febrero del 2005 Política

9 pasos hacen del ADN una prueba judicial

Redactora | Margarita Neira Morán

La cadena de custodia de las muestras, que luego son analizadas, forma parte de un proceso de seguridad que trata de impedir alguna adulteración.

Una cadena de custodia impide la contaminación de las muestras de ADN, la prueba biológica más fidedigna en el ámbito judicial y en criminalística, con un margen de error del 00,01% y una probabilidad del 99,99%.

La veracidad del resultado de la prueba de sangre depende de nueve pasos, que se controlan en forma estricta en el laboratorio de Genética Molecular (en Quito), mecanismo que se aplica desde 1996.

La seguridad empieza con la extracción de sangre en un instituto autorizado.

Con un margen de error del 00,01% y una probabilidad del 99,99%, la extracción del ADN (Ácido Desoxirribo Nucleico) es la prueba biológica más fidedigna, en el ámbito judicial, para determinar la filiación: paternidad (padre-hijo), maternidad y las relaciones de parentesco (abuelos, hermanos, primos).

También se la utiliza en criminalística para el análisis de las manchas en los delitos contra la vida y las personas; contra la propiedad; y en las lesiones y secuestros.

La veracidad de su resultado dependen de nueve pasos, que se controlan en forma estricta en el laboratorio de Genética Molecular (ubicado en el hospital Metropolitano de Quito), en donde se aplica este mecanismo desde el año 1996.

Pero la seguridad debe empezar desde el momento de la extracción de la muestra, que se  realiza en un instituto legalmente autorizado en las diferentes provincias.

En Guayaquil la responsabilidad la tiene desde el 2000 la Cruz Roja del Guayas. La entidad posee un laboratorio, que anualmente elabora un promedio de 180 pruebas de ADN, solicitadas por un juez para juicios de paternidad.

Carlos Díaz, tecnólogo médico encargado de extraer los fluidos, asegura que la cadena de custodia que se emplea desde su obtención hasta su traslado y análisis no permite su manipulación.

El experto explica que en Guayaquil se tiene mucho cuidado en sellar bien los tubos, que previamente son codificados con un número que se maneja internamente.

También se coloca el nombre y la firma, con la letra de los involucrados (madre-hijo-presunto padre). “El sticker se cubre con una cinta fácilmente rompible, de modo que si alguien pretende cambiarla se evidenciará la alteración”, indicó Díaz.
Agregó que el laboratorio siempre se queda con una copia de la muestra que se envía a Quito, para compararla en caso de reclamos.

El genetista Fabricio González Andrade, encargado del laboratorio en Quito, es quien en última instancia avala la certeza del resultado.

Su experiencia en este tipo de trabajo (3.000 estudios de filiación y más de 100 en criminalísticas) lo llevan a determinar, con facilidad, cuando una sangre ha sido manipulada. Así, si el tubo fue abierto y cerrado nuevamente, se lo detectará con el aire que se desprende de él. Técnicamente puede determinarse si la sangre ha sido mezclada, cuando se descubren dos perfiles genéticos en una muestra. “Cada fase del proceso la elabora una persona distinta, son diez en total, cuyo resultado final debe coincidir”, sostiene.

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