La actriz, de 39 años, participa en Broadway en el musical ‘Wonderful town’ (‘Una ciudad maravillosa’).
Hace poco más de un cuarto de siglo Brooke Shields causó conmoción interpretando a una sagaz niña prostituta en la película Pretty baby. La actriz recuerda esa etapa como divertida, una gran oportunidad. Pero ahora que tiene una bebé se muestra renuente a que su hija siga el mismo camino.
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Simplemente no quiero negar lo que ella es por naturaleza, dice Shields, ahora de 39 años. El ambiente del espectáculo es muy distinto ahora. Los niños son mucho más precoces. Están mucho más conscientes de la sexualidad. En mi niñez no fue así.
Por ahora, Shields lleva a Rowan, de 17 meses, al musical de Broadway, Wonderful town (Una ciudad maravillosa), un proyecto que considera el complemento perfecto a su nueva vida como madre.
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Rowan observa el baile y los cantos con los ojos bien abiertos. Cuando Shields chasquea los dedos como parte de un número de swing, su hijita la imita juntando sus dedos y tratando de hacer el ruido con la boca. Piensa que eso es chasquear los dedos, y dejo que lo crea, anota la actriz.
Shields dice que la maternidad le ha hecho apreciar la comedia, algo en lo que participó ya avanzada su carrera en la serie de televisión Suddenly Susan. “Me di cuenta de que sentirme bien en mi trabajo es algo positivo. No tengo que sufrir para que el producto sea bueno o artístico”, indica.
Eso no significa que no siga disfrutando los retos. Solo tuvo dos semanas de preparación para su papel como Ruth Sherwood, una periodista de Ohio en el musical escrito por Leonard Bernstein, Betty Comden y Adolph Green. Sustituyó a Donna Murphy, que fue postulada al premio Tony por su interpretación.
Para Shields ser famosa ha sido un hecho en su vida desde que tuvo memoria. Comenzó a modelar a los 11 meses y nunca dejó de estar bajo la atención del público, con papeles controversiales como Pretty baby y como una náufraga escasa de ropas en Blue lagoon.
Analizó el tema mientras estudiaba en la Universidad de Princeton, donde escribió su tesis sobre Pretty baby y otras cintas del director Louis Malle. En la película interpreta a una niña que vive en un burdel con su madre y un fotógrafo se enamora de ella. Años después, Shields leyó acusaciones de que la habían explotado, pero ella cree que no fue así.
Tenía una pelota en el estudio de filmación, recuerda. “Participaba en juegos con los electricistas. Todas las chicas cantaban a diario. Era todo como un juego.
Prevalecía una ingenuidad que me protegió de sentirme explotada”, dice.
Al desarrollarse hasta convertirse en una auténtica estrella, el mundo observó sus éxitos y penas, incluyendo su fallido enlace con el astro del tenis Andre Agassi y su rompimiento profesional con su madre, que manejó su carrera hasta la década de 1990. Antes de que naciera Rowan, una enfermera filtró la noticia a la prensa de que tenía dificultades para quedar embarazada en su matrimonio con Chris Henchy y que se sometía a un tratamiento de fertilidad.
Comenta que el cambio más importante en su carrera fue haber tenido una bebé. “Creo que me hace consciente de querer ser feliz. Al tener un hijo una se da cuenta de que la vida realmente empieza allí”.