Un bochornoso incidente protagonizó ayer la escolta del rey Mohamed VI, de Marruecos, y la policía local a cargo del orden y seguridad de los presidentes y jefes de gobierno que visitan Chile.
Cuando el monarca marroquí llegó al Palacio de La Moneda para reunirse con el presidente de Chile, Ricardo Lagos, sus diez escoltas quisieron seguirlo de cerca pisando la alfombra roja que, de acuerdo con el protocolo, solo está instalada para el paso de los dignatarios.
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Mientras Lagos y Mohamed VI caminaban tranquilos, a sus espaldas se vivía un bochornoso incidente entre los equipos de seguridad con empujones y más de alguna amenaza verbal, que afortunadamente duró poco y no derivó en consecuencias mayores.
El altercado tuvo su origen en que las reuniones previas de coordinación se realizaron solo con miembros de la guardia real, lo que excluyó a parte de la escolta marroquí, que no estaba enterada del estricto protocolo que rige para este tipo de actos en Chile.
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Al intentar sobrepasar la barrera de seguridad impuesta por Carabineros, la policía chilena frenó el desplazamiento de los marroquíes, lo que dio origen al altercado.
Este incidente hizo recordar una situación similar que vivieron los guardaespaldas del presidente estadounidense, George W. Bush, a quienes se les impidió la entrada al recinto del Centro Cultural Estación Mapocho, donde tuvo lugar la cena oficial de la Cumbre de Líderes APEC 2004 el 20 y 21 de noviembre.
El propio Bush debió intervenir, en medio de una trifulca entre los agentes de ambos países, para rescatar de la policía chilena al jefe de seguridad del mandatario estadounidense, Nick Trotta.