La reina Isabel II y los príncipes Guillermo y Harry fueron los principales invitados a la boda social del año, la de lady Tamara Grosvenor, hija del duque de Westminster, con Eduardo van Cutsem, que se celebró ayer en Chester, al noroeste de Inglaterra.
Más de 600 personas asistieron a la imponente Catedral de Chester, en la que el futuro rey de Inglaterra y su hermano se encargaron de llevar a los invitados hasta sus lugares asignados.
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Numerosos curiosos se dieron cita frente al templo para ver llegar a los novios, cuya unión es también la de dos familias británicas muy conocidas, pues el duque de Westminster es uno de los hombres más ricos del Reino Unido y los Van Cutsem son propietarios de amplias tierras en el sureste de Inglaterra.
Los grandes ausentes fueron el príncipe Carlos y su amiga Camilla Parker Bowles, que no asistieron porque, por razones de protocolo, les asignaron asientos apartados en la catedral. Al término de la boda, los novios y sus invitados acudieron a la recepción en Eaton Hall, la mansión de campo de los duques de Westminster.