La irreverencia y el talento marcaron territorio el pasado sábado en el escenario del MAAC Cine (Malecón y Loja).

Uno de los más prolíficos pianistas y compositores guayaquileños, Manuel Larrea (27), subió a este escenario para compartir siete de sus composiciones con el público que repletó el teatro.

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Larrea, que inició sus estudios en el conservatorio Antonio Neumane, apareció en el tablado y marcó las reglas del juego, o mejor dicho, del concierto. Algo agresivo, el artista pidió no ser aplaudido entre pieza y pieza porque los aplausos no le permiten involucrarse en la música, manifestó.

La sala se quedó en oscuridad absoluta, solo había una luz cenital para alumbrar al músico.

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Lo que vino seguidamente pareció un ritual. Larrea empezó tarareando con su voz una melodía. Poco a poco integró algo de percusión realizada con sus pies y de pronto, todo su cuerpo estaba involucrado con  movimientos al compás de esta pieza.

Cuando ya estaba invadido por la música, Larrea irrumpió con fuerza con unos acordes graves en el piano,  instrumento que pareció ser extensión de su cuerpo durante toda la velada.

Ritmos y corrientes musicales diversos se mezclaron en sus composiciones, pero lo que mayor peso ocupó en estas fue el ritmo sincopado tan propio del jazz.

El instrumentista, que realizó una licenciatura en composiciones de Jazz en el Berklee College Music de Boston, evidenció una capacidad interpretativa capaz de transportar a otra dimensión o de provocar las reacciones más extremas.

En ocasiones Larrea pareció un niño. Varias veces tocó solo con una mano. Los dedos de su derecha se deslizaron en el registro agudo con rapidez extrema, como en un jugueteo improvisado e inocente. En otras lució agresivo, acordes fuertes que quedaron vibrantes,  como suspendidos en el aire también estuvieron presentes en sus obras.

Lo último que Larrea otorgó a la audiencia fue un tema con un ligero aire de pasillo. Sin embargo, al término del espectáculo, que duró alrededor de una hora, él refirió que le daba igual que piensen que eso era o no música nacional, ya que para él la música es universal.