Pescadores artesanales de San Pablo requieren apoyo gubernamental para sacar adelante la parroquia por la que atraviesa la Ruta del Sol.
Agobiado por el frío característico de esta época en la Costa ecuatoriana y la escasa pesca por la baja temperatura, Segundo Reyes, que lleva 50 años en estas faenas, mira desconsolado la red vacía sin lograr ni un balde de pescado trabajando desde las 5 de la mañana para llevar el sustento diario a su casa.












