El gremio de los pescadores de Galápagos espera hoy a los directivos que conforman la Autoridad Interinstitucional de Manejo (AIM) para buscar un nuevo acuerdo que permita la libre pesca del pepino de mar en el archipiélago.

Rogelio Guaycha, presidente de la Unión de Cooperativas Pesqueras, manifestó que de no producirse la reunión, al día siguiente tendrán una asamblea en Puerto Baquerizo Moreno (isla San Cristóbal), para determinar las medidas de presión “que permitan sentar en la mesa de negociaciones a la AIM”.

La AIM está integrada por autoridades del Parque Nacional Galápagos, Fundación Charles Darwin, Fuerza Naval, entre otros funcionarios ambientalistas. Según la ley, la AIM es el ente que dicta las políticas relacionadas con la conservación marina.

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En el sector pesquero existe consenso para iniciar una paralización de actividades en las islas San Cristóbal, Santa Cruz e Isabela, donde están asentadas las principales organizaciones pesqueras.

La medida implica, según Marcos Escarabay, presidente de la Cooperativa de Pesca San Cristóbal (Copesan), el cierre de vías y probablemente la toma de aeropuertos.

El malestar de los pescadores se debe al acuerdo firmado por la AIM, el pasado 7 de mayo en Guayaquil, en el que se autorizó la pesca de solo 4 millones de pepinos de mar durante los 60 días permitidos para esas faenas.

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También existe el rechazo de los pescadores porque no se les dejará pescar en las zonas de la isla Fernandina y el canal Bolívar, que son considerados semilleros marinos del archipiélago.

Pero una de las resoluciones que más les preocupa a los pesqueros es la veda para la pesca de estas holoturias en el 2005 y 2006.

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“De qué vamos a vivir si nuestra fuente principal de ingresos es justamente la pesca de los pepinos”, señaló Alfonso Lozada, presidente de la Cooperativa de Pesca de Productos del Mar (Copespromar), al insistir en que al pescador artesanal de Galápagos se le debe dar alternativas con financiamiento y asesoría en prácticas como la pesca deportiva, buceo, turismo de bahía, entre otras actividades.

Edwin Naula, director del Parque Nacional Galápagos, señaló que no hubo mala intención en la decisión de la AIM cuando se impusieron regulaciones a la pesca de este y los dos años siguientes.

Manifestó que existen estudios serios que determinan una baja densidad poblacional de los pepinos y, por lo tanto, es necesario que se preserve este recurso, que cumple una importante actividad de limpieza del fondo marino.

Sostuvo que sería irresponsable acordar una pesca abierta de las holoturias, pues –según explicó– los principales afectados serán los pescadores que en los próximos años no tendrán qué capturar, pues se producirá un daño ecológico irreversible.
La gobernadora de Galápagos, Alexandra Cedeño, expresó que no permitirá hechos de violencia si se produce una medida de hecho.

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Indicó que la Policía y las autoridades navales tienen conocimiento de las advertencias de paro, por lo que resguardarán los bienes públicos y privados en el archipiélago.