Para su edificación, Odebrecht requerirá de 1.500 trabajadores. Hasta ahora se ha contratado a 150.

Para Alfonso Martínez, obrero de 44 años de edad, que trabaja como trailero en la construcción de la central hidroeléctrica San Francisco, el inicio de la obra fue un golpe de suerte. Algo que no resultó para Mario Llanus, poblador de Sucumbíos, quien junto a otras cuatro personas espera pacientemente que lo contraten.

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El ingreso de la obra, a menos de 100 metros de la Panamericana, vía el Puyo, se ha transformado en el sitio de concentración para aquellas personas que buscan empleo.

Eduardo José Barbosa, gerente administrativo del proyecto, no siempre puede dar buenas noticias; incluso, últimamente tiene que explicar, a diario, que no puede contratar a más gente porque la obra aún no comienza.

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Pero además, cuando empiece la contratación, no todos los que están en la fila ingresarán; dependerá de las necesidades de la constructora, conforme avance el proyecto y deberán ser nativos de la zona, pues ese es el compromiso con el Gobierno.

Mientras tanto, solo 150 trabajadores cuentan con un contrato. Uno de ellos es Alfonso M., oriundo del Puyo, pero residente en la población de Ulba, a 10 kilómetros del cantón Baños (Tungurahua). Complacido de tener empleo, cuenta que su fortuna llegó tras el retorno de España el 17 de noviembre del año pasado; vino de vacaciones pero se quedó porque un amigo le contó que la constructora brasileña Norberto Odebrecht requería personal con su experiencia.

Rápidamente presentó su carpeta: resultó favorecido y desde diciembre forma parte del equipo que construye la primera central hidroeléctrica subterránea del país, con una potencia instalada de 212 megavatios.

La obra, que no será visible pues no se levantará en la superficie sino en el subsuelo, albergará a 1.500 empleados en su máxima etapa.

Dentro de la obra, Alfonso va y viene con su volqueta amarilla que carga de 18 a 20 toneladas de piedras y tierra que saca la excavadora conforme se abre camino.

Ese trabajo lo desempeña desde las 07h00 hasta las 18h30, sin “chistar” porque de eso come.

En ese horario, cuando estaba en España, ganaba 1.400 euros mensuales. En Odebrecht, recibe un salario básico de 200 dólares, que sumados a los beneficios de ley sobrepasan los 500 dólares mensuales. Pero estoy contento, dice, porque más que el dinero ahora goza del placer de estar con la familia.

Los trabajos de construcción se iniciaron el lunes 12, con la apertura de las vías de acceso temporal que permitirán el tránsito de las máquinas y equipos necesarios para empezar las labores de perforación (en los próximos 15 días) y luego la construcción en sí, comenta José Martins Brandao, gerente de ingeniería del proyecto.

SISTEMA
TÚNEL
El agua que cogerán desde la central hidroeléctrica Agoyán viajará por un túnel de 11 kilómetros hasta llegar a la sección denominada caja de máquinas –en el proyecto San Francisco–; ahí caerá 200 metros, suficiente para turbinar el agua y generar energía.

SUPERFICIE
La obra, físicamente, no existirá en la superficie; no habrá una represa en medio de la naturaleza que almacene agua, como Paute o Agoyán.

CONSTRUCCIONES
Esta central estará conformada por túneles interconectados, galerías y cavernas subterráneas que aprovecharán el caudal proveniente de la central hidroeléctrica Agoyán, antes de salir al río Pastaza.

TORRE
En la superficie, solo se verá una torre que sostendrá una línea de transmisión que transportará la energía producida desde San Francisco hasta la subestación Totora, en Ambato; ahí se conectará con el sistema integrado nacional para proveer la energía generada.