La magia de Petra, la "Ciudad de piedra", ha viajado a través de la historia y las fronteras para ofrecer en el corazón de Manhattan la visión fascinante de una metrópolis única en la antigüedad.
La exposición, que abre sus puertas al público este sábado en el Museo de Historia Natural de Nueva York, "recrea muchos aspectos del impresionante entorno natural y humano" que constituía Petra, según Craig Morris, el comisario y decano de la división de antropología del Museo.
Mediante obras de arte, fotografías y elementos arquitectónicos, se narra "la vida fascinante en este antiguo enclave a través de la belleza elocuente" de los trabajos de sus pobladores, explica Craig.
"La ciudad perdida de piedra" es el título de esta exhibición que reúne 200 objetos, que datan desde el siglo I antes de Cristo al siglo VI después de Cristo, procedentes de colecciones de Estados Unidos, Jordania y Europa, muchos de los cuales son expuestos en este país por primera vez.
Dividida en doce secciones, la muestra comienza con una visión del Siq, la estrecha y sinuosa garganta de cuatro a seis metros de altura que llevaba a los comerciantes de Petra hacia la espectacular fachada del Tesoro del Faraón, el más emblemático y famoso edificio del enigmático complejo jordano.
"Petra redescubierta" ilustra el hallazgo de la ciudad por el explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt, en 1812, y la fascinación que generó desde entonces en todo visitante, reflejada en pinturas, dibujos y grabados de artistas europeos.
"La gente de Petra" examina el origen de los nabateos, los nómadas de la península arábiga que vivieron en la ciudad y que controlaban el comercio del incienso y las especias en ese territorio.
La exposición continúa con un paseo por el imperio comercial y cultural en el que se convirtió con los años la ciudad, que incluye un capitel con cabezas de elefante, que muestran la influencia india y asiática, así como una placa funeraria de alabastro, ejemplo de su relación con el sur de Arabia.
Un documental ofrece un breve repaso histórico de la ciudad y de cómo fueron excavadas con un proceso único tumbas en la roca, así como sus ingeniosos sistemas para almacenar y gestionar el agua.
La "Ciudad de Piedra" examina la arquitectura, la ingeniería y el arte en esta ciudad que reúne centenares tumbas, templos, altares, nichos y otros elementos hundidos en los bordes de la fosa rosada del Rift, en el sur de Jordania.
En la ciudad llegaron a vivir más de 20.000 personas, de las que se conoce poco e ignora mucho, pero de las que nos han llegado cántaros, joyas, cerámicas y otros objetos expuestos en la muestra, que también incluye elementos de la vida religiosa.
Entre ellos figuran ocho bloques con figuras del zodiaco del friso de un templo que se desprendió por un terremoto y una cabeza de Dushara (Dionisio), la principal deidad masculina de Petra, de casi 1.000 kilogramos de peso.
La influencia de Roma en Petra es examinada en otra de las secciones, así como los efectos del violento terremoto que en el año 363 marcó el comienzo de la decadencia de la ciudad.
Las demás secciones están dedicadas a la era bizantina, en los siglos V y VI, y la Petra de nuestra época.
La exposición, que estará abierta hasta el 6 de julio y viajará al Museo de Arte de Cincinnati, que ha participado en este proyecto de cooperación entre instituciones culturales de EE.UU. y Jordania.
Según el director del museo de Cincinnati, Timothy Rub, en "una época de turbulencia", EE.UU. y Jordania han formado una alianza "única" que pude ayudar a fomentar el entendimiento cultural y, de la misma forma que Petra fue centro del comercio mundial en la antigüedad, la exposición puede ayudar a "cerrar la brecha cultural".
El proyecto incluye un catálogo, una muestra fotográfica sobre la vida de los beduinos que viven en la actualidad en las proximidades de la ciudad y una serie de conferencias que el visitante puede completar con una degustación gastronómica en los restaurantes del Museo.















