Vicente, un ecuatoriano, llegó a España hace dos años buscando una vida mejor.
 
Ahora trabaja 12 ó 13 horas diarias empujando carretillas de cemento o colocando pisos y gana lo suficiente para mantener a su esposa y tres hijos pequeños en su país.
 
"Cuando hablo con ellos por teléfono y me preguntan cuándo he de volver los ojos se me llenan de lágrimas. No puedo regresar porque no me dejarían entrar de nuevo en España", explicó.
 
 Vicente es uno de los miles de latinoamericanos que entran en España todos los años con una visa de tres meses y se quedan ilegalmente.
 
Quizás es una tragedia personal, pero también una pequeña contribución al continuo crecimiento económico de España y su futura competitividad ante la obra de mano barata en los países que van a unirse a la Unión Europea el año próximo.
 
El flujo de latinoamericanos y norafricanos, legales e ilegales, dispuestos a trabajar por bajos salarios en la construcción o la agricultura ayuda a mantener bajos los costos laborales en España, dicen los economistas.
 
Un estudio de uno de los dos grandes sindicatos españoles, CCOO, llegó a la conclusión de que los costos laborales descendieron de 1996 al 2000 a causa en parte de la inmigración.
 
Incluso los inmigrantes legales tienden a ser explotados, dicen algunos economistas. En el turismo o la construcción, a menudo trabajan más horas de las estipuladas y ganan menos del mínimo legal.
 
El salario por hora promedio es ahora de alrededor de 14 euros (15 dólares), casi la mitad que en Alemania, pero muy por encima del promedio en los nuevos estados que entrarán en la Unión Europea.
 
La industria automotriz, que hace el seis por ciento de la economía, es una de las más sensibles a los gastos y para los fabricantes resulta relativamente sencillo cambiar la producción de un país a otro.
 
Las alarmas sonaron en España este año cuando Volkswagen dijo que iba a trasladar parte de su producción a Eslovaquia, pero desde entonces ha habido mejores noticias.
 
Nissan Motor Co dijo en julio que invertiría 400 millones de euros en su planta de Barcelona y produciría dos nuevos vehículos allí, y la Renault anunció planes de expandir la producción en su planta de cajas de cambios de velocidad de Sevilla.   
 
Turismo vulnerable a la competencia 
 
El turismo, que hace alrededor de un ocho por ciento de la economía, es otro sector donde los costos son cruciales. Los extranjeros votarán con los pies si encuentran precios menores y mejores servicios en otras partes del Mediterráneo, dicen los economistas.
 
Por lo visto en lo que va de año, todo aparenta que España se mantiene. El número de visitantes extranjeros aumentó casi tres por ciento en el primer semestre, incluso con la guerra en Iraq y casi una recesión en los grandes mercados europeos que ahogaba las ansias de vacacionar.
 
"El panorama para el turismo es relativamente positivo... pero para mantenerse así es vital que los precios evolucionen en línea con este contexto", dijo el secretario de Economía Luis de Guindos.
 
"De otro modo tendrá un efecto inmediato en las reservaciones y la llegada de turistas".
 
Croacia y Turquía están emergiendo con rapidez como destinos de vacaciones más baratos y rivalizar con el control de España del sector de las playas, pero ninguno está entre los 10 nuevos miembros que se unirán a la Unión Europea el año próximo.
 
Los economistas dicen que los nuevos miembros de la Unión Europea tienen gastos laborales menores que España, pero sus productos desde un principio no harán mucho daño a las compañías españolas.
 
"Esos países serán más baratos, pero España ha hecho un esfuerzo para desarrollar productos más especializados, que los nuevos países aún no pueden producir", dijo una economista de un banco español y señaló las piezas de repuesto de vehículos como un sector en que España ha desarrollado una gran experiencia.   
 
La brecha tecnológica
 
 
Sin embargo, añadió que la ventaja podría no ser muy duradera si España no hace más esfuerzos en investigaciones y desarrollo.
 
A pesar de su estable crecimiento económico, que se espera que será de dos por ciento este año comparado con casi cero en Francia, Alemania e Italia, España marcha a la zaga de los países más ricos de la UE en el uso de la tecnología de información.
 
"La brecha tecnológica es aún un peso sobre la economía", dijo la economista.
 
Las compañías aún están muy atrás del resto de la UE en tecnología y en lo que gastan entrenando.
 
"Este es un problema serio si nos comparamos con los nuevos miembros de la Unión Europea que tienen niveles de educación similares o mejores", dijo Antonio González, un economista y directivo del Sindicato General de Trabajadores.
 
El gobierno, mientras trata de asegurar que aún recibirá financiamiento para la infraestrutura en una Unión Europea expandida, confía en que el país seguirá delante de los competidores del Báltico y los Balcanes que pronto enfrentará.
 
"Uno no debe comparar simplemente los costos laborales, sino también la productividad. Ellos tienen menores costos, pero también menor productividad", dijo De Guindos.
 
Los sindicatos tendrán que tener esto en mente cuando se resistan a los esfuerzos de algunas compañías a incrementar la productividad o flexibilidad como una condición para elevar los salarios.
 
Los empleados de la planta Mercedes Benz de DaimlerChrysler en el norte de España suspendieron sus labores en julio debido a un intento de la compañía de alargar los turnos en los tiempos de mayor demanda y la empresa rápidamente respondió que estaba estudiando mover parte de la producción a Alemania.