Lo dijo Lao Tse: “Usa la luz para retornar a la claridad original. Esto se llama seguir a lo permanente”. A Judith Gutiérrez –siempre junto a su marido, el pintor mexicano Ismael Vargas– la perseguía una luz natural dondequiera que estuviera. He tratado de recordar el momento que los conocí, pero mi memoria es fatal. Más bien permanece conmigo ese halo misterioso que dejan en nuestro espíritu personas que nos ayudan a descubrir mundos particulares que sin ellos no se podrían conocer.














