De padre estadounidense y madre ecuatoriana, Presley Norton nació en Guayaquil, por lo que gozaba de la doble nacionalidad. Su primera esposa, Leonor Pérez Gómez, lo recuerda como “un hombre difícil pero quienes sí conocían a Pres, sabían de su capacidad e inteligencia.
Presley Norton fue nieto de E. Hope Norton, un personaje que vino por primera vez desde los Estados Unidos al Ecuador, porque escuchó que el presidente de la República de esa época, Eloy Alfaro, necesitaba inversionistas para terminar un tramo del ferrocarril. “Él financió parte de esa gran obra”, dice Leonor.
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La puntualidad era innata en Presley Norton. “Eso chocaba con las costumbres de los ecuatorianos de llegar tarde a sus citas o reuniones. Era un hombre tímido, reservado y muy querido”.
Leonor trae a su memoria la frase “estoy ocupado”, favorita de Presley “porque aunque no estuviese haciendo nada siempre repetía esas palabras. Estaba involucrado en muchas actividades que le quitaban mucho tiempo”.
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“Alberto López, a quien lo recuerdo como una persona astuta y muy inteligente, vino al Ecuador por negocios personales pero nada relacionados a la publicidad. Presley ya tenía la idea de constituir una agencia publicitaria desde que salió del Ejército de Estados Unidos. Fue el sueño de él como visionario. En cuanto a la televisión, López se contactó con José Rosenbaum, dueño del 75% de las acciones de Telecuador (hoy Telesistema) y así convenció a Presley para que también sea propietario de ese canal”.
Leonor Pérez se casó con Norton en julio de 1960 y tampoco olvida la afición de él por la arqueología. “Una señora proveniente de Jipijapa empezó a traernos vasijas y restos arqueológicos pero no sabíamos nada de eso. Después fue que le preguntamos a ella de dónde provenían esos objetos. Nos dio el dato y junto a mi esposo con otros que sí sabían de arqueología, dispusimos grupos de excavación e investigación. A partir de allí nos interesamos por saber más sobre el asunto. Reunimos una enorme cantidad de vasijas, ollas y demás restos. Después la colección fue donada a Marcel Laniado para el Museo del Banco del Pacífico”.
Presley Norton falleció en mayo de 1993.
| LOS PRIMEROS EJECUTIVOS Alberto López Martínez
Fue director ejecutivo y socio de Norlop. La idea surgió por un contacto con Presley Norton, que era la de constituir una agencia de publicidad. Tres meses después en una reunión se hizo realidad. “Fue el sueño de toda la vida de Norton. En esa época existían pocas agencias. La publicidad estaba en pañales en cuanto a la rapidez del servicio. Norton reclutó y entrevistó a un grupo de estudiantes universitarios inexpertos”, relata López. Recuerda una cita entre Presley Norton y Eduardo Holmes, funcionario en esa época de Cervecería Nacional, que sería como una premonición de la trascendencia de la agencia Norlop. “Holmes era su brazo derecho y lo llevó a este último como director de medios. Se citaron a las ocho de la mañana en el parque frente a La Merced y Norton le dijo: “Eduardo, ves esa casa enfrente, allí estás mirando la futura agencia de publicidad más grande que estableceré en Ecuador. Eso fue el inicio de todo”. López llamaba a ese grupo de jóvenes sin experiencia “mis pichones quequereté” (polluelos que salen del huevo y ya saben volar), porque, según él, sabían hacer lo suyo. Peter Mussfeldt.
Conocido artista y creativo del diseño gráfico, empezó a trabajar como director de arte en Norlop. Rememora que en esa época los clientes no sabían sobre marketing y los medios de comunicación eran escasos. “Pero el hecho de ser jóvenes nos ayudó mucho porque teníamos ideas frescas, más creativas. Claro, no teníamos experiencia por lo que todos los planes de publicidad eran basados en la intuición”. Cuenta que luego de una crisis económica por la que pasó Organizaciones Norlop, junto a su colega Francisco Solá Medina, tomaron decisiones importantes para salir de ese momento. “Hubo la necesidad de ponernos al frente y reorganizar la estructura interna con el propósito de hacer de Norlop una empresa más competitiva”. Reconoce que la publicidad era más complicada porque todo se hacía manualmente. Fue la publicidad del Banco del Pacífico en la que demostraron el alcance de su capacidad. “Norlop entró de forma masiva en Ecuador cuando se vendieron la imagen y servicios de esa institución. Fue impactante”. Lourdes Rendón de Luque.
Se desempeñó como secretaria ejecutiva de presidencia. Dice que el ambiente de trabajo era de total camaradería, respeto, amistad. Era un grupo de jóvenes universitarios de 19 a 20 años (ejecutivos de cuenta) de mucho empuje, con visión. Actualmente son exitosos hombres de negocios. En aquella época, algunos de ellos invertían sus ingresos (sueldo) en acciones del mercado. Era el grupo formado por Francisco Solá, Xavier Vallarino, Ernesto Noboa, Carlos Peña, Alberto López, Peter Mussfeldt, yo era la única mujer. “Me acuerdo que Francisco Solá fue campeón de velerismo y era aficionado a la cacería; Peter Mussfeldt, un alemán que sabía muy poco el idioma español; Alberto López fue quien les enseñó y entrenó para el negocio”. Entre risas recuerda que el primer sueldo en Norlop fue de cinco mil sucres. “Era un muy buen sueldo”. Ernesto Noboa Bejarano.
Entró a laborar en Norlop en reemplazo de Carlos Peña. “Me uní así al equipo de trabajo que Presley Norton y Alberto López formaron. Era coordinador de cuentas, al igual que Solá y Vallarino”. Noboa se acuerda del grupo, como al que “le sobraba entusiasmo y le faltaba experiencia que la aportaba Norton y López. Fuimos jóvenes muy agresivos y estábamos dispuestos a vender nuestros servicios a los clientes más difíciles. Fueron los revolucionarios diseños de Mussfeldt nuestra carta de presentación”. Cree que la presencia de Norlop en el mercado contribuyó a fortalecer la idea de que hacer publicidad no era un gasto y al mismo tiempo estimuló la calidad de la competencia. Xavier Vallarino Márquez de la Plata.
“Carlos Peña era quien me avisó sobre la formación de Norlop. Nos reunimos Paco Solá y Peña en las oficinas de Sergio ‘Checo’ Pérez Valdez, suegro de Norton”. El departamento de arte con Peter Mussfeldt era su mejor arma. “Éramos buenos en la parte gráfica. Al cabo de seis meses desde que empezamos entró Ernesto Noboa. Alberto era nuestro profesor, era quien nos guió. En Norlop aprendí sobre marketing. La primera casa donde funcionó Organizaciones Norlop era alquilada”. Carlos Peña Matheus.
Norton le propuso trabajar como ejecutivo de cuentas. “Fue un bonito grupo porque más bien eramos amigos y la inexperiencia nos hizo cometer errores pero fue Norton quien nos sacaba de apuros. Nos apodamos los Kings (reyes) y, a Lourdes Rendón la llamábamos Queeny (reinita), porque en cierto modo nos sentíamos como reyes del mundo por el éxito alcanzado”. |





