420 minutos de música, euforia y enfrentamientos vivió el público quiteño que asistió al concierto en el coliseo General Rumiñahui.

Durante más de siete horas, los amantes del rock latino en el Ecuador tuvieron su pequeño Woodstock en el coliseo General Rumiñahui, con la presentación sucesiva del grupo Los Aterciopelados y de los vocalistas Gustavo Cerati, Fito Páez y Charly García.

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La mayoría de los 12.000 asistentes al festival experimentaron los síntomas típicos de los grandes conciertos históricos como Woodstock: sobredosis de música, euforia y enfrentamientos.

Durante más de 420 minutos, los espectadores pasaron de la alegría a la impaciencia, de la exaltación a la incertidumbre y, finalmente, al enojo, por el show de Charly García, que le dio un final de sinsabor al espectáculo.

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El concierto Rock en tu idioma abrió su descarga de más de 29 canciones sucesivas, a las 19h00, con la presentación de Krucks en Karnak, grupo ecuatoriano que demostró madurez musical y capacidad de alternar con famosos.

El desfile de artistas extranjeros descubrió a unos Aterciopelados (Colombia) humildes y con la calidad suficiente para mantenerse como la mejor agrupación de música alternativa de Sudamérica. La impresionante voz de su vocalista Andrea Etcheverry hizo delirar al público con temas como Álbum, Mujer baracunátana y Florecita.

Uno de los más esperados de la noche, el argentino Gustavo Cerati, abrió el telón del escenario a las 22h00. Su presentación fue sobria, sin mayores sobresaltos y con la misma calidad interpretativa que lo llevó a la fama con Soda Stereo, a finales de los 80.

Cerati interpretó siete canciones, entre ellas Amor amarillo, Bocanada y Siempre es hoy. En canciones de su último trabajo, como Karaoque, el artista argentino evidenció que sus composiciones son una celebración de la vida.

No obstante, los momentos más eufóricos del concierto vinieron con el rosarino Fito Páez, quien desbordó el ánimo de sus fans con Circo Beat, Mariposas tecnicolor y Rey Sol. La nota polémica de la madrugada la puso Charly García, quien tras interpretar con dificultades un tema, se negó a seguir el show.

El público lo esperó por más de 35 minutos, Charly retornó al escenario y volvió a abandonarlo. El público estaba iracundo, Charly lo increpó y en respuesta este le lanzó sillas. La presentación culminó a las 03h00 de ayer. Fuentes policiales indicaron que el cantante estaba ebrio y con síntomas de haber probado estupefacientes.

Pese a todo, el rock se hizo sentir en el Rumiñahui, aunque el público se quedó entre la euforia y el aturdimiento.