“/De pronto sin pensar yo la besaba, en tanto sus cabellos me enredaban, su piel sutil caliente me quemaba, la danza de su cuerpo me excitaba, sus ojos me decían que era mía, la suerte que tenía me desconcertaba, la noche tan prohibida amanecía y fue en mis brazos.../
//Bella como una rosa, intensa como una estrella.//”
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Seguramente los que hoy tienen más de 30 años recuerdan este fragmento de la canción Señora y a su intérprete, Gerardo Mori.
Mori obtuvo el segundo lugar del festival OTI nacional, en 1985, al quedar después de Jesús Fichamba, quien ganó ese año. Tras el concurso, su canción consiguió colocarse entre las preferidas en las radios locales y de países como Perú, Colombia y Bolivia.
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Ahora que está fuera de los escenarios y tiene 45 años, recuerda su participación en la OTI, como el instrumento a través del cual consiguió lo que quería: ser escuchado.
Detrás del tema Señora, que significó el mayor éxito de Mori, están años de frustración. Este lojano recuerda cómo una y otra vez enviaba temas a las disqueras sin obtener respuesta.
Hasta que, un tema del compositor Francisco Betancourt que él había grabado (Señora) fue seleccionado para intervenir en la OTI Ecuador.
En aquella época, Mori, que tenía 27 años, viajaba con frecuencia a Italia para encargarse de negocios de sus hermanas y los fines de semana cantaba en un club privado de Milano. Allá recibió la noticia sobre la selección de Señora. Debía regresar “a defender la canción”.
Mori recuerda que el tema rompió esquemas tradicionales, porque se refería a un romance prohibido de una mujer casada, que -dice él- llegó a ser prohibido en Bolivia.
Recibió propuestas de tres disqueras y firmó con Ifesa.
En la canción participaron dos mujeres: Priscila Galecio, en la OTI; y después en el disco sencillo, Marcia Casanova.
Luego vinieron otros temas: Podré enamorarme o Tan solo tú –una versión en español de Eros Ramazotti–. En total sacó tres sencillos y un long play.
A fines de los ochenta firmó un contrato con la firma CBS, por cinco años para grabar tres discos, pero solo hizo uno, porque la compañía estaba en transición administrativa.
¿Qué hace ahora? Es empresario hotelero. Con el dinero que ganó en su carrera artística y que lo supo administrar, según aclara, en 1993 instaló un hotel en un valle, que está enclavado en un exótico ambiente de Santo Domingo de los Colorados.
Tiene tres hijos y sigue casado con María Eugenia Vélez.
Probablemente grabe dos discos, el material está listo. Ahora, más reflexivo, le cantará a la vida.