Toma de televisión del 29 de abril de 1984, del debate en cadena nacional entre los candidatos presidenciales Rodrigo Borja (i) y León Febres-Cordero.

El domingo, 29 de abril de 1984, una semana antes de las elecciones de la segunda vuelta presidencial, por primera vez desde el regreso a la vida democrática en 1979, dos aspirantes presidenciales, León Febres-Cordero (PSC) y Rodrigo Borja (ID), protagonizaron un debate ante los ecuatorianos, que fue transmitido en cadena nacional por siete canales de televisión y 400 radioemisoras.

El debate, organizado por las asociaciones de canales de televisión y de radioemisoras, tuvo de moderador al periodista ya fallecido Alejandro Carrión Aguirre y se realizó en los estudios de Canal 10, hoy TC Televisión.

Cada candidato llevó ocho preguntas para hacerle a su contendor y luego de las respuestas hicieron contrarréplicas. Se dio dos minutos para la pregunta y tres para la respuesta. El debate, que duró dos horas, creó tanta expectativa, que incluso el clásico del astillero se jugó 30 minutos antes para que el público tuviera tiempo de llegar a sus casas a verlo.

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Aunque los aspirantes debían referirse solo a los aspectos económicos, sociales, políticos y administrativos de sus propuestas de gobierno, el debate se convirtió en una maratón de insultos. Según la revista Vistazo, en su edición 399 de abril del 84, Febres-Cordero profirió 132 insultos a Borja; mientras este último lo hizo por 95 ocasiones contra el socialcristiano.

Febres-Cordero repitió varias veces que él sí era capaz de gobernar al país porque había manejado grandes empresas, mientras Borja no estaba preparado para aquello.

En tanto, Borja lo acusó en varias ocasiones de violento y prepotente.

El aspirante de la Izquierda Democrática había ganado la primera vuelta y antes del debate también llevaba la delantera; una semana después Febres-Cordero le ganó la Presidencia.

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Analistas políticos coincidieron entonces en que la estrategia de Febres-Cordero dio resultados. Se trataba de ganar el electorado básico: el pueblo que quería, sobre todo, que su candidato no se achicara ante el otro ni concediera cuartel alguno.

Para muchos el ganador del debate fue el socialcristiano, quien durante el encuentro y mientras le mostraba un documento a Rodrigo Borja le dijo: ¡Míreme a los ojos, doctor Borja, no me baje la mirada!”.