Viernes 14 de junio del 2002 Cultura

Hugo Avilés, un actor de su propia vida

Redactora | Mildred Wiesner

El artista de 40 años disfruta de su profesión y de sus hijos. Por eso cada vez que puede va con ellos al cine.

El café, cigarrillo y sentido del humor son elementos que acompañan la personalidad de Hugo Avilés Espinoza, quien es actor, director, productor y maestro de teatro. Este guayaquileño  tuvo su primer contacto con el escenario a los 20 años, luego de que abandonó sus estudios de arquitectura y asistió a un taller donde estaba su ahora esposa, Ruth Coello, a quien admiraba desde pequeño, porque eran vecinos de barrio.

Coincidentemente ella también seguía arquitectura, pero su vocación teatral fue más fuerte y decidieron actuar juntos. En 1983 la pareja y otras cinco personas crearon el colectivo Luz y Sombras y Avilés empezó a coleccionar libros de teatro y a ser autodidacto. Ante la falta de directores, productores y profesores de teatro, se dedicó a todas estas actividades a la vez.

Montó la obra Los vampiros, de José Martínez Queirolo, y para la presentación invitó a su autor. En 1997 formó el colectivo Humane, que duró poco tiempo. Produjo La empresa perdona un momento de locura, Pinocho, El principito, Corazón de mangle, Fuenteovejuna y Doña Rosita la soltera e intervino en La Celestina, Edipo Rey y La vida es sueño.

Cuando Avilés dirige, produce y actúa aspira a que el resultado final sea de su satisfacción. En 1999 cambió el nombre de la agrupación Luz y Sombras por Fantoche y dirigió Belisario dragón    temerario. El año pasado presentó Colcha de retazos. En julio estrenará No desearás lo mejor de tu prójimo y Souflé de rosas.

Coello y El Gordo –como ella le dice– tienen 16 años de matrimonio y para enamorarla utilizó profesionalismo, pasión y sistematización, métodos que también emplea en el teatro. A los 13 años le dio tifoidea. Practicó fútbol, softbol, básquet, tenis, volei, monopatín y béisbol. Admira a los Yankees de Nueva York.

Confía en los buenos amigos, es creyente, desorganizado, olvidadizo, generoso, constante, inteligente y honesto. Cuando una empleada nueva llega a su casa, le dice que le  prepare caldo de bolas para probar su sazón.

Le gusta la lasaña y el encebollado, le desagrada el camote y cuando se deprime prefiere dormir. Disfruta más de una charla que del baile. Con sus hijos escucha canciones clásicas y modernas.

Más personal

Hugo Avilés tiene tres hijos, uno de su matrimonio anterior: Israel, de 18 años, y con Ruth Coello dos: Yannick (12) y Adrián (10).

No piensa tener una hija porque le alegra tener dos sobrinas, Daniela y Arlette, a quienes adora.

Ayudaba a cuidar a los niños cuando Ruth no podía atenderlos. Ahora les prepara el desayuno.

La mayor diferencia de la pareja es que él es soñador y ella realista. Su similitud es en el gusto por la vida.

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