Jueves 11 de abril del 2002 Actualidad

El pueblo zápara ya tiene su propio diccionario

Editora | Silvia Coello

Carlos Andrade Pallares es el autor

El pueblo zápara, cuya lengua y espiritualidad se reconocieron como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, ya tiene diccionario propio.

Paradójicamente, cuando el lingüista Carlos Andrade Pallares comenzó a estudiar la lengua zápara para elaborar un diccionario de ella, se encontró con que en ese lenguaje nativo no existe la expresión palabra. Sí hay el término atupama que significa boca y ku, que quiere decir de.

De ahí que el título de la obra en lengua zápara es Kwatupama sapara y traducido al español De boca zápara o Palabra zápara.

Otra de las tantas novedades es que no existe para ellos el sonido de la zeta, que es una herencia española, sino el de la ese, por lo que según ellos, en su lengua, se debe escribir sapara y no zápara, como se  conoce fuera de sus comunidades.

La lengua zápara es oral, explica Andrade; no existía nada escrito antes de este trabajo, a pesar de que había dos estudios sobre el léxico de las palabras: uno realizado en 1952  por el Instituto Lingüístico de Verano y otro en 1973 por lingüistas extranjeros.

“En estos trabajos no hay casi referencia de la gramática y nada sobre el sistema de sonidos de la lengua, que es fundamental para empezar el estudio de una lengua. Aquí en el diccionario se escribe como se pronuncia”, explica Andrade, quien para el efecto utilizó el sistema fonético internacional.

Con un léxico de aproximadamente 500 palabras el diccionario zápara está listo y es parte del proyecto de revitalización de la lengua y prácticas espirituales de este pueblo,  que el año pasado recibió de la Organización de las Naciones Unidas para Educación, Ciencia y Cultura (Unesco) el reconocimiento de Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.

Tres años de trabajo

Fueron necesarios tres años de arduo trabajo para que Carlos Andrade Pallares, quiteño de 35 años y licenciado en lingüística en Francia, terminara el diccionario.

Andrade, quien también coordinó el trabajo sobre el expediente que se envió a la Unesco para obtener el reconocimiento anotado, comenta que la idea principal, cuando se puso por primera vez en contacto con los zápara, era hacer un diccionario “de una gramática de su lengua”.

Este no es simplemente un diccionario en el que hay una lista de palabras que tienen su correspondencia en español y en quichua, va un poco más allá, pretende dar un significado antropológico de las palabras y para eso recurro a la tradición oral y a las historias que los viejos con los que he trabajado me han contado durante estos años”, expresa orgulloso Andrade desde su departamento ubicado en el malecón de Guayaquil, donde realizó el trabajo de oficina de la obra.

Con historias y mitos

Los zápara, que se calcula existen en un número de 400, repartidos entre Ecuador y Perú, es una población relativamente joven, el 30% son niños y hay pocos ancianos, que son quienes hablan solo esa lengua, algo de quichua y nada de español. Por eso Andrade trabajó estrechamente con tres de ellos: María Luisa y Ana María Santi y Juan Cruz Grefa, cuyas historias  plasmó en el diccionario.

El trabajo de Andrade, que fue asistido por la dirigenta zápara Gloria  Ushigua, no consistió en hacerles preguntas “de cómo se dice pelo, ojo, nariz, etcétera; yo conversaba con ellos, recurría a sus relatos, a los mitos, a las canciones, les pedía que me contaran lo que ellos quisieran y claro, al principio estaban recelosos de contarle cosas a un extraño, que de paso no entendía su lengua, les parecía absurdo, pero fuimos venciendo esos recelos”.

Todo lo que ellos le hablaban Andrade lo grababa, luego venía a la ciudad “y me ponía a oír esas grabaciones por horas, días, semanas y meses, y trataba de identificar sonidos y después, poco a poco fui identificando palabras y sus significados dentro de toda esa cadena de sonidos cuando algo me sonaba y se repetía mucho en los relatos y así fui formando el léxico y al mismo tiempo se fueron haciendo las primeras anotaciones morfológicas y sintácticas”.

La mayor parte de las 500 palabras de la lengua zápara hace referencia a la naturaleza, animales,  seres mitológicos, instrumentos de trabajo. “Claro, son palabras que hacen alusión a su entorno, como de la misma manera hay palabras que no existen en su lengua como dinero, enemigo, amigo, aunque sí términos que se acercan a esos conceptos”, precisa Andrade.

El diccionario, que es parte del proyecto de revitalización de la lengua zápara y que contó con el auspicio del Prodepine (Proyecto de Desarrollo de los Pueblos Indígenas y Negros del Ecuador), de fundaciones  internacionales e instituciones nacionales, está ilustrado con dibujos de 30 niños zápara.

Se han impreso 500 ejemplares, que además del léxico incluye la historia del pueblo zápara y parte del expediente que se envió a la Unesco.

Aunque aún no se sabe la fecha exacta, los diccionarios saldrán a la venta próximamente.
 “Ellos (los zápara), aunque en su mayoría son analfabetos y no escriben ni leen, necesitaban tener un diccionario para que puedan decir así es como se dice y se escribe en mi lengua”, asegura Andrade.

Pero el diccionario es solo parte de ese gran engranaje que es el proyecto de revitalización de su lengua, pues paralelamente “es importante que los ancianos del pueblo hayan asumido el compromiso de enseñar todo lo que saben a los niños. De hecho cuando empezamos todo esto no había un niño que supiera hablar zápara, ahora existen 30 menores que hablan su lengua, saben canciones, cuentos y articulan frases, algo importantes si se toma en cuenta que la mayoría de los zápara son niños”, concluye Andrade.

Palabras

akamaro: Valiente, fuerte. Se refiere solamente al hombre. Es probable que haya existido un mito al respecto. También es el nombre del último asentamiento zápara.

arapiauja: Avión. es posiblemente una de las últimas creaciones lexicales en zápara. Su cercanía con el inglés airplane, aunque hipótesis, puede explicar su origen.

 Se debe recordar que la primera vez que los zápara vieron un avión fue en la década del cincuenta cuando dos americanas del Instituto Lingüístico de Verano hacían un estudio sobre la lengua.

Kasuma: Chicha. Bebida fermentada hecha generalmente a base de yuca masticada.

Mirakucha:  Extranjero. Se usa solamente para las personas de  tez blanca. Mirakucha masikuka, extranjero flaco.

Sapara: Selva, gente de la selva.

Pukuka: Lechuza. Existe el machicha pukuka que es el búho o lechuza.

Apitiaka: Apestoso, hediondo.

 

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