Al calor de un cigarrillo, el juez Doce de lo Civil, Pedro Iriarte Suárez, se concentró ayer en revisar los archivos que debía despachar y en calificar las ocho demandas presentadas durante la vacancia judicial, que duró del 15 al 31 de marzo.
En su escritorio reposaban las sentencias que se llevó a casa para aliviar un poco la carga. Todas estaban listas para su impresión.
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En el Juzgado Sexto de lo Civil, el secretario Ramón Íñiguez Vera no tuvo tiempo para controlar el sistema de ingreso de causas y el total de procesos que se calificaron al finalizar el trimestre.
Así despertó ayer la Corte Superior de Justicia durante el primer día de actividades de los juzgados civiles, de Trabajo, Inquilinato, los ministros de las salas y tribunales Contencioso Administrativo. En el tercer piso, donde funcionan los juzgados pilotos civiles, las luces se encendieron a las 08h00. Durante quince días esos pasillos permanecieron a oscuras.
En la presidencia de la Corte hubo menos movimiento pues el principal, Miguel Félix López, está con permiso por quince días.
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A las 11h00, cerca de 80 personas pugnaban por ingresar a uno de los tres ascensores para que los traslade a cualquiera de los nueve pisos del Palacio de Justicia.
Las filas llegaban hasta la Sala de Sorteos, donde se agolparon decenas de abogados para conocer el lugar donde recayeron sus juicios.