Veinte cajas de capulí, igual cantidad de durazno, un quintal de azúcar y el mismo peso de maicena, además de clavo de olor y canela, fueron utilizados para elaborar el tradicional jucho (que en español es colada) que se repartió a unas 2.000 personas, que la mañana del sábado pasado se reunieron en la parte central de Píllaro.

















