Publicidad
Algunos videos que circulan en internet muestran una riada turbia y cargada de escombros entre las colinas del distrito de Gorkha.
La avalancha ocurrió el domingo en medio de fuertes lluvias y condiciones meteorológicas adversas.
La destrucción de puentes y carreteras dificulta además el abastecimiento de decenas de comunidades aisladas.
Nepal ha solicitado también bombas de gran capacidad para retirar agua y barro.
El Gobierno nepalí mantiene un despliegue de rescate sin precedentes con más de 20.000 miembros de las distintas fuerzas de seguridad.
El trabajador detalló que intentaba hacerse oír cada vez que veía un resplandor en la oscuridad de la galería.
El Gobierno nepalí mantiene un despliegue sin precedentes operando sobre el terreno.
Los equipos de rescate lograron encontrar este viernes a dos obreros con vida en un túnel.
El primer ministro nepalí, Balendra Shah, dijo el lunes que 279 personas habían sido rescatadas de los complejos hidroeléctricos.
El desastre de Nepal, asegura Dipesh Chapagain, “es una llamada de atención para toda la comunidad internacional”.
Casi 4.500 personas siguen desaparecidas en Nepal y en la región autónoma china del Tíbet.
Aunque el agua fluye actualmente con normalidad, el organismo advirtió que persiste el riesgo de que el material de las laderas se desprenda.
El consumo de estos productos o el uso directo del agua representa un grave riesgo de brotes de cólera.
El paso incesante de helicópteros y patrullas de los equipos de rescate han permitido evacuar a miles de víctimas.
China mantiene desplegados más de 2.100 efectivos y centenares de vehículos y equipos en Gyirong.
La Junta de Turismo de Nepal (NTB) ha detallado que un total de 184 turistas han sido rescatados con vida y 420 continúan desaparecidos.
Tras la presión de varios países, Nepal permitirá apoyo extranjero para rescates en túneles, pruebas de ADN y análisis forenses tras las inundaciones.
El desastre también habría dejado más de 1.900 desaparecidos.
Las imágenes comparan la zona del río Trishuli antes y después de las inundaciones y deslizamientos que golpearon Nepal y el Tíbet el 26 de agosto.
Las labores de rescate continúan, aunque se están viendo dificultades por la amenaza de un lago formado por la acumulación de rocas y escombros en la zona.