La rabia del líder se debe repartir por partes, no necesariamente iguales, entre la jueza que olvidó por quién fue nombrada, su exvicepresidente que no respetó las reglas de la Familia, los soplones que no siguieron la omertá y cantaron amparados en una ley que él mismo promulgó, el oscuro personaje que con el secuestro pudo tener figuración, sus propios abogados que no interpretan el derecho con la maestría que él lo hace y los miembros de su gallada que no metieron el miedo necesario para parar a tiempo las cosas.
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Tribunal libera a Keiko Fujimori
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