En un entorno de crecientes exigencias ambientales y sociales, la capacidad de las empresas para responder a sus grupos de interés es un factor clave de competitividad. En ese contexto, NIRSA ha desarrollado un enfoque basado en la anticipación, la coherencia y la alineación estratégica de sus decisiones, guiado por un principio claro: sus valores corporativos orientan cada acción.

La empresa promueve un diálogo permanente con sus grupos de interés para identificar riesgos y oportunidades, lo que le permite actuar de forma preventiva y no únicamente reactiva. Esta visión se traduce en respuestas estructuradas, especialmente en escenarios complejos, donde la transparencia, la integridad y la responsabilidad marcan la toma de decisiones.

Esta estrategia se reflejó en tres iniciativas clave en 2025. En el primer trimestre, la empresa alcanzó la certificación MSC en el 100% de su flota atunera, tras obtener el estándar para atún patudo y completar así la cobertura total. Este hito consolida un modelo de pesca sostenible basado en monitoreo, trazabilidad, mejora continua y auditorías, fortaleciendo la gestión responsable del océano y la protección de su biodiversidad.

A esto se suma la modernización de su flota mediante el reemplazo de motores por equipos de nueva generación, más eficientes y de menor impacto ambiental, con una inversión cercana a $7 millones al cierre de 2025, tras la renovación de cuatro unidades. Paralelamente, la planta de NIRSA obtuvo la certificación ISO 50001 de Sistema de Gestión Energética, otorgada por AENOR, que respalda un modelo enfocado en la eficiencia y el uso responsable de los recursos.

La empresa también impulsó iniciativas de educación y sensibilización ambiental. Programas como el Día de limpieza de playas con la activación visual sobre ruedas, de una gran pecera simulando la contaminación del fondo marino y el mensaje: “El viaje de la basura empieza en la ciudad”, así como la carrera NIRSA Ocean Run que congregó a 500 participantes y alianzas con organizaciones sociales y académicas buscan fortalecer la cultura de conservación y responsabilidad compartida.

Sus acciones responden a un proceso estructurado y colaborativo. Distintas áreas de la organización participan en el análisis de riesgos, la definición de acciones y el seguimiento de resultados, bajo una hoja de ruta con metas e indicadores, modelo que se complementa con la articulación con actores externos, como autoridades, academia y sociedad civil, para potenciar el impacto de las iniciativas.