La Universidad Central del Ecuador fue una de las sedes habilitadas por la Senescyt para rendir examen de acceso a la educación superior. Imagen: Twitter (@agustinalbanm)


El Gobierno, mediante nuevo Reglamento a la Ley Orgánica de Educación Superior dispuso que desde el 2023 los jóvenes estudiarán la carrera universitaria que deseen por vocación propia. (O)

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Wilson Sánchez Castello

Eliminada la prueba de la Senecyt, las autoridades universitarias deberán también demostrar las capacidades, los espacios que tienen, incrementando los cupos, pues hay aulas subutilizadas y más de un millón de bachilleres excluidos de su derecho a la educación superior.

Cuando yo fui decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Guayaquil la recibí con 8.000 alumnos y la dejé cuatro años después con 15.000, en los mismos edificios y con los mismos recursos. La solución fue aumentar paralelos matutinos y vespertinos para dar cupos al incremento. Esta puede ser parte de la solución, así como las aulas virtuales por internet ya utilizadas por todas las universidades y los bachilleres del país. Las autoridades de educación deben mirar el ejemplo de la Universidad Estatal de Milagro, en cada postulación ofrece más cupos que las universidades públicas de Quito, Guayaquil y Cuenca, para nuevos ingresos sin desmerecer su calidad académica. (O)

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Denis Bolaños B.

Sí, sin lugar a dudas, es correcta la decisión de eliminar el examen Transformar de la Senescyt (Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación) a partir del año 2023 para acceder a la educación superior.

Debieron eliminar hace tiempo dicho invento que privó a miles de jóvenes bachilleres de estudiar la carrera de su vocación, para seguir otra que no les gustaba, solo porque el Estado los obligó a ello. (O)

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Edward Castro Jaramillo

Soy docente y estoy totalmente de acuerdo con la eliminación de este fracasado examen Transformar de la Senescyt.

Dicho examen no tenía ni siquiera sustento hacia el pénsum obligatorio impuesto en el correato, por personas que ni siquiera estaban preparadas para elaborar ese tipo de prueba o examen. (O)

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Thalía Vera

Se debe mantener el examen de ingreso a las universidades del Estado, pero modificando la regulación del promedio y permitiendo al estudiante aprobado, escoger la carrera y dejando a las universidades estatales y a sus facultades el derecho de aceptar o rechazar a los estudiantes. (O)


Jack Vidal

Es correcto desde el punto de vista de la presión de los indígenas (seguramente estaba acordado en el pacto de cese del paro). La debilidad del examen era la inequidad en la evaluación a estudiantes de diferentes estratos socio demográficos. Deben ser exámenes diferenciados.

Se viene un problema que es el desconocimiento de los bachilleres de la oferta académica. Los jóvenes van a aglomerarse para conseguir ingresar en las universidades emblemáticas o tradicionales, y las universidades públicas poco reconocidas se van a quedar sin muchos aspirantes. El problema de la falta de cupos de admisión de estudiantes va a persistir. Hay que entender que la universidad no es para todos; es un derecho de los ecuatorianos, pero no todos tienen las mismas aptitudes o competencias para acceder. Hay que identificar las reales necesidades del país referente a las profesiones y cambiar los paradigmas en las empresas y en los ciudadanos respecto a la formación tecnológica. (O)


Gustavo Chiriboga

Creo que el problema se encuentra en la deficiente enseñanza secundaria. Los bachilleres salen con muchos vacíos, por lo que tienen dificultades para sus ingresos a las universidades.

Para no frustrar las aspiraciones de los jóvenes bachilleres, se debería nivelarlos durante un año con un curso de preingreso, y luego que ingresen a las universidades con o sin examen de ingreso. (O)


José Ortoneda Sánchez

Me parece algo muy acertado ya que permitirá continuar a un gran número de estudiantes la carrera que deseen como profesionales, aunque el Gobierno debería a la par de este decreto asignar un mayor presupuesto para las universidades, pues tendrán mayores gastos por muchas necesidades relacionadas con un buen compromiso de servicio.

La calidad de la enseñanza se brinda con docentes de categoría que impartan sus conocimientos con honestidad y responsabilidad, y no con una selección de estudiantes cuando ingresan a las universidades. Deberían poner énfasis a las carreras de especialización que no vean tantas materias que no se aplican en la práctica y solo son de cultura general que bien se pueden dictar en el bachillerato. (O)