La Corporación Nacional de Electricidad (CNEL) ha receptado unos 200.000 reclamos por facturación excesiva desde marzo del 2020, cuando se inició la propagación del COVID-19 en territorio ecuatoriano. En ocasiones se ha argumentado que la diferencia corresponde al aumento del consumo de energía por actividades como trabajo, educación y entretenimiento que se hacen desde casa vía telemática.

Otro factor de disconformidad con el servicio de electricidad recibido es la cantidad de cortes de energía que ocurren con demasiada frecuencia, causando inconvenientes y hasta daños de electrodomésticos y equipos tecnológicos. Siendo un servicio casi imprescindible para hogares, comercios e industria, la empresa proveedora debe realizar los correctivos necesarios para evitar molestias a los usuarios.

En el 2019, también se multiplicaron las quejas en Guayaquil por montos elevados en las planillas. Entonces, el gerente general de la CNEL declaró que estos podían corresponder a “valores rezagados por la mala lectura de medidores de la anterior contratista”. Pero algunos usuarios señalaron que la causa eran los medidores.

Solo en mayo de este año, unos 18.000 usuarios han acudido a la CNEL para reclamar errores en las planillas. Aunque la CNEL asegura que, de las quejas recibidas desde hace quince meses, en el 30% de los casos la razón la ha tenido el cliente, otros ciudadanos indignados han debido agruparse en colectivos ciudadanos para interponer acciones de protección.

Directivos de la empresa de electricidad, tras reuniones mantenidas con representantes de la Defensoría del Pueblo y el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, para revisar qué ocurre con la medición del consumo eléctrico y la facturación elevada, han anunciado que en quince días se revisarán los 630.000 medidores que hay en Guayaquil, para conocer si tienen algún desperfecto.

Se deberá informar a la ciudadanía sobre el resultado de la revisión, pues es menester conocer si la falla radica en los medidores o en la facturación. (O)