La contaminación ambiental se posiciona como uno de los problemas más acuciantes para la humanidad en este siglo, haciendo falta decisión política para encararlo.

Específicamente, la contaminación del agua por metales pesados, ocasionada por la acción del ser humano sobre los ecosistemas y la biodiversidad, está afectando dramáticamente la salud de las personas por un deficiente control ambiental.

En el cantón Santa Rosa, de El Oro, desde la madrugada del jueves cientos de personas han demandado atención médica por presentar síntomas de intoxicación. Niños y adultos han acudido con dolor de estómago y vómito al hospital y a los centros de salud. Hasta ayer por la mañana se había atendido a 1.128 intoxicados.

Ante la presunción de que la masiva intoxicación se haya producido por el consumo de agua potable, el alcalde de la ciudad dispuso que se cierre la planta y se examine la calidad del producto.

El servicio del agua ya fue restablecido para el aseo y se solicitó a la ciudadanía abstenerse de ingerir el líquido hasta contar con el resultado de los análisis, por lo que se entrega agua con tanqueros.

Se sospecha de la presencia de metales pesados en el agua, en cantidades superiores a las toleradas por el organismo humano, pero ello deberá ser establecido con análisis de laboratorio. Mientras tanto, el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) declaró al cantón Santa Rosa en estado de emergencia sanitaria, la Fiscalía abrió un proceso de investigación al respecto, empezando con tomas de muestras del agua para su análisis, y la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa) desplegó equipos técnicos para verificar el cumplimiento de la normativa sanitaria en la planta potabilizadora de agua de Santa Rosa.

Es de esperar que con tantas entidades de control involucradas se pueda hallar la causa de la intoxicación, y que este caso anime a las municipalidades a revisar el cumplimiento del compromiso “asegurar la disponibilidad y la gestión sostenible de agua y saneamiento para todos”. (O)