Los bomberos vuelven a ser los héroes de Guayaquil. Desde la mañana del 11 de febrero el complejo Multicomercio ardió, pese a los esfuerzos de más de 400 miembros de la casaca roja que ese día y hasta el jueves 12 continuaban en las tareas de control tras la caída de dos torres. Otras tres que lo integran tienen graves daños estructurales.
En los momentos más difíciles los guayaquileños, los ecuatorianos, se suman en un esfuerzo solidario por superar la adversidad. Mientras bomberos de distintos cantones del país han llegado a ofrecer su contingente, ciudadanos se hacen presente con alimentos y agua para respaldar la labor bomberil.
Ese es el Ecuador que se requiere ante cualquier crisis, no solo en las catástrofes o desgracias como un gran incendio. Hablar de un país es incluir al sector público, al poder político, que en momentos como este están obligados a dejar de lado intereses para servir a la ciudadanía.
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El tránsito vehicular y de personas está cerrado 300 metros a la redonda del lugar del incendio que hasta la tarde de este jueves seguía activo. Al menos cien familias estaban afectadas, impedidas de ingresar a sus departamentos o negocios en el área. Sin embargo, una marcha provocó un caos vial en el centro de la ciudad.
Carolina Lozano, secretaria nacional de Gestión de Riesgos, declaró inaceptable que se instale una tarima en la av. Malecón y 10 de Agosto, zona cercana al incendio. El régimen dispuso su retiro.
Más allá de las tensiones políticas es primordial velar por el bien común. El área aledaña al incendio debe estar libre de cualquier situación que complique el flujo vehicular y ponga en riesgo vidas.
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Así como tras el gran incendio de 1896, que en tres días consumió 89 manzanas, Guayaquil se levantó, la ciudad volverá a hacerlo de este. Más allá de las causas que, indiscutiblemente, deberán investigarse, la sociedad y las autoridades tendrán que sacar lecciones de valor en cuanto a prevención; reconocer la labor de los bomberos mejorando siempre las posibilidades de acción y seguir alimentando el espíritu solidario y resiliente de la gente. (O)





















