Es grave el empantanamiento del proceso electoral. Tras el apurado anuncio con proyección del conteo rápido que causó confusión y reclamos por la disputa del segundo lugar entre los presidenciables Guillermo Lasso y Yaku Pérez, se refutó lo actuado y se señaló fraude, luego se acordó un reconteo de votos que ahora está agrietado, mientras el Consejo Electoral pareciera estar acéfalo o, por lo menos, paralizado; hasta el presidente de la República y la Misión de Observación Electoral de la OEA le cuestionan su falta de definiciones.

Igual de grave o quizás más pernicioso es el descalabro al que se puede llegar si el movimiento indígena cumple con su anunciada movilización hasta Quito. Cuando aún están latentes las imágenes de la protesta de octubre de 2019 –daños, pérdidas y habitantes en zozobra por varios días– ahora, en el contexto de la pandemia, se avizoran consecuencias funestas por la transmisión del virus SARS-CoV-2.

Este lunes, Ecuador registró 478 nuevos casos de COVID-19 en un lapso de 24 horas. La provincia de Pichincha sigue siendo el epicentro de los contagios con 93.814 casos positivos de coronavirus. Le siguen Guayas con 33.785, Manabí con 18.967 y Azuay con 16.750 casos confirmados.

El presidente de la Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador (Ecuarunari) declaró que esa organización está en “resistencia” mientras el Consejo Nacional Electoral analiza qué hacer luego de recibir la carta de Guillermo Lasso, en la que, a juicio del líder indígena, Lasso “se retracta” del acuerdo con Yaku Pérez del viernes 12 de febrero para un reconteo de votos en 17 provincias, anunciando movilizaciones a Quito desde la medianoche del pasado lunes 15 “para defender la democracia en el país”. Ha dicho: “... Si hay que pelear, tenemos que pelear; si hay que ir a la cárcel, iremos a la cárcel... pero de rodillas jamás”.

Debe primar la sensatez y el sentido de la oportunidad en todos los actores políticos. Es imperativo respetar el voto popular, como lo es salvaguardar la salud y la paz social de los ecuatorianos. (O)