Los asambleístas electos en febrero se posesionan este viernes 14. Tienen la oportunidad de intentar no cometer los errores que signaron a la Asamblea que está de salida, cuyos escándalos deslucieron cuatro años de labores, a tal punto de que la aprobación de su gestión es de 10,7%, según Cedatos.

La actual Asamblea aprobó leyes como la de Ordenamiento de las Finanzas Públicas, de Simplificación Tributaria, la de Defensa de la Dolarización y más recientemente la de Violencia Digital, que debió rectificar a último momento dos artículos sobre divulgación de información pública vinculada con hechos de corrupción.

La opinión colectiva asocia a la Asamblea elegida en 2017, de mayoría AP (74 de 137 asambleístas), con varios escándalos: cobro de diezmos; reparto de hospitales como cuota política; casos de delincuencia organizada, como el de la construcción del inexistente hospital de Pedernales; o la falta de fiscalización para asuntos que no convino transparentar, como el de los carnés de discapacidad fraudulentos o la crisis de octubre del 2019. Algunos de esos casos no merecieron la atención formal de la Asamblea por falta de voluntad política, pero sí de la Fiscalía que inició procesos investigativos.

La Función Legislativa concentra la representación de la voluntad popular al estar integrada por asambleístas elegidos en las urnas por demarcación territorial y afinidad con las tendencias políticas de mayor aceptación. Según la Constitución, los asambleístas ejercen una función pública al servicio del país, debiendo actuar con sentido nacional y responsabilizándose políticamente ante la sociedad de sus acciones u omisiones en el cumplimiento de sus deberes y atribuciones, por lo que están obligados a rendir cuentas a sus mandantes, por ello debería importarles su nivel de aceptación popular.

Los nuevos parlamentarios deberán actuar con patriotismo para que, lejos de entorpecer la gobernabilidad por intereses personales o partidistas, faciliten los consensos con el objetivo de que el país pueda superar las crisis que lo agobian. (O)