El combate al crimen organizado se está haciendo sentir; los afectados se ven obligados a reaccionar con ingenio y efecto sorpresa. De otra manera no se explica que la madrugada del lunes hayan atacado la cárcel Regional de Guayaquil con explosivos trasladados en pequeños vehículos aéreos pilotados a distancia (drones), causando tres fuertes detonaciones que se sintieron en varios kilómetros alrededor.

Ello obliga a elevar el nivel de alerta y respuesta ante la delincuencia organizada, que cuenta con grandes cantidades de dinero obtenido de manera ilegal, para invertir en armamento, equipos sofisticados, logística y comprar la complicidad de ciertos guardias, guías, autoridades y elementos de los cuerpos armados de control, por lo que no será fácil ni rápido poner orden dentro de las cárceles.

El Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAI) informó que el ataque estaría dirigido a los cabecillas de las bandas, en medio de una guerra entre carteles internacionales. La Policía recogió vestigios en el área de las explosiones y señaló que varios reos armados habrían subido a los techos de la cárcel para disparar a los drones y tratar de neutralizar el ataque. Esto demuestra que los reclusos siguen contando con armamento, a pesar de que desde la reciente declaratoria de emergencia se han realizado varios allanamientos en los centros carcelarios y se han detectado armas a punto de ser ingresadas a los pabellones, además de municiones y droga.

Con controles más exhaustivos, las organizaciones delictivas se las ingeniarán para seguir ingresando objetos prohibidos y mantener la coordinación de sus actividades en el interior de las cárceles con el exterior. ¿Cómo se da esa coordinación?, ¿quién la permite o favorece? ¿Hubo inhibidores de señales que debieron interferir en el sobrevuelo de los drones? Es imperativo determinarlo, así como es prioritario acabar con la comunicación de las bandas delictivas que actúan en coordinación dentro y fuera de las cárceles. (O)