Un informe de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos detalla que del 1 de enero al 16 de marzo pasado el temporal invernal ha provocado en Ecuador 14 fallecidos, 58.449 personas afectadas y 4.163 damnificados. Las imágenes de anegaciones en Babahoyo, provincia de Los Ríos, son tan impactantes como las huellas que se observaron ayer con el bajar de las aguas.
A la provincia de Los Ríos ha llegado ayuda gubernamental y privada. Lo urgente: agua, alimentos y hasta ropa, arribó de inmediato, pero se debe considerar que la recuperación total de una zona inundada requiere de trabajo de largo aliento.
La limpieza, en la que los primeros en fila de labores son los propios habitantes, exige de servicios de agua potable e incluso de equipos especializados que los gobiernos locales deben proveer.
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En salubridad es importante la presencia de brigadas de atención y medicina, según las dolencias propias del invierno y los virus de la época. No se puede pasar por alto la fumigación contra vectores.
En todo el país las lluvias han provocado daños en 16.174 viviendas, entre las que al menos hay 105 destruidas, además de 42,11 kilómetros de vías impactadas. Adicionalmente se cuentan 37 puentes afectados y 30 destruidos. Corresponde a Obras Públicas y prefecturas atender estas emergencias provocadas por eventos naturales.
En Babahoyo se activaron viviendas temporales que empezarán a abandonarse con la bajada de las aguas.
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Las calamidades son múltiples en distintas zonas. Babahoyo y otras poblaciones de Los Ríos, Guayas y Esmeraldas enfrentan momentos complicados. La unidad y cooperación entre instituciones es una necesidad que permitirá acelerar la recuperación de las áreas que hoy abogan por atención.
Se observa a funcionarios y ONG activos en el servicio social y anuncio de labores. Una reflexión en medio de diferentes efectos por un mismo evento natural es la opción de poder trabajar en equipo para resultados más breves en favor de la comunidad y no duplicar esfuerzos. (O)


















