Por ahí se le ocurrió a un espermatozoide engendrar un óvulo y de millones de posibilidades nací de milagro aquí en la ciudad de Milagro, una campiña a la cual no llegó el progreso; yo vivo en una ciudadela donde estamos privados de todo y nos hemos acostumbrado a usar no agua potable sino “agua segura”, no sé por qué se le puso este nombre tan sugestivo “¿segura de qué?”, infalible, nunca descifré por qué esta palabra para el agua, yo por mi seguridad jamás la ingiero.

Todavía en mi ciudadela no llega el alcantarillado, usamos pozo séptico, imagínense en pleno siglo XXI y no es solo mi ciudadela, todo el centro de Milagro, el alcantarillado es obsoleto, todavía todos los desperdicios de la ciudad van a un pobre río flaco y tenebroso en el verano y sucio y desbordante en el invierno cuando nos devuelve por las alcantarillas todas las aguas servidas a la ciudad, ya se imaginan la cantidad de microbios que se diseminan por toda la ciudad después de cada inundación “de terror”.

Vivo al frente de una fábrica de alcohol que antes no existía y pese al reclamo constante que hemos realizado y habiendo ido a todas las instancias, cada entrada de agua por el invierno sale una pestilencia que afecta no solo los pulmones sino también nuestra mente y alma, la calle frente a mi casa no tiene adoquines ni pavimento.

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¡Ah!, eso sí, pagamos impuesto como ricos y ahora nos salen con un nuevo impuesto a la recolección de basura y a la seguridad, este tema que ha despertado la indignación de toda la ciudad. La Junta Cívica de Milagro que preside el abogado William Reyes se reunió el pasado lunes y está muy preocupada por esta situación que amerita un reclamo legal y formal a esta situación que atenta contra los intereses del pueblo milagreño, ya el asambleísta José Cevallos ha hecho el reclamo formal. (O)

Hugo Alexander Cajas Salvatierra, médico y comunicador social, Milagro