El sábado 3 de enero del 2026 quedará en la historia como aquel día que el mundo fue testigo de la captura de Nicolás Maduro. Como partidario de un país libre y soberano que merece un mejor destino, no puedo estar más contento de cómo se dieron estos acontecimientos.
Han sido años de desgracia para Venezuela, desde que Hugo Chávez asumió el poder, aprovechando el descontento de una sociedad que deseaba el cambio propicio en los siguientes años un narco-Estado, persecución de opositores, adoctrinamiento ideológico de varias generaciones, apoderamiento de las fuerzas armadas y de todas las instituciones públicas, niveles de corrupción escandalosos y demás atrocidades que no se habían visto en décadas, provocando una de las mayores migraciones forzadas con millones de venezolanos que abandonaron el país, dejando a su nación sin fuerza laboral preparada para los futuros desafíos y provocando la ruptura de millones de familias venezolanas; en sí, un Estado fallido. Ese ejemplo lamentablemente decidió ser imitado por otros países de la región de América Latina, siguiendo el mismo libreto a través del cambio en la Constitución, tomarse las instituciones, alentando la corrupción, la división de la sociedad y dejando una estela de pobreza sin comparación.
Los problemas económicos y sociales han sido cada vez más evidentes, altos niveles de pobreza, inflación escalofriante que llevó en algunas ocasiones a revisar su moneda, desempleo que afecta a millones de venezolanos, etc.; en fin, un corolario de descalabro económico que vio el surgimiento de ciertas “dinastías” que se aprovecharon de los recursos petroleros y que sumió a la población en el miedo de vivir en libertad. Ahora bien, la alegría de este día es incomparable (¿coincidencia con el 3 de enero de 1990 que capturaron al exdictador Noriega en Panamá?, será especulación), sin embargo, en todo caso hay que ver la situación con la calma pertinente.
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La libertad de Venezuela no será un proceso sencillo, no se trata de solo sacar a un dictador, es todo lo que está detrás, y nos referimos a la estructura corrupta que se ha enquistado más de 25 años, así como también purgar a las fuerzas armadas y policiales, su servicio de inteligencia y en especial a los colectivos que son fuerzas paramilitares creados por Chávez y que se convirtieron en la fuerza pretoriana del régimen; y ellos harán lo posible para provocar la desestabilización de los esfuerzos de paz y transición que deban darse en el futuro temprano.
Si bien ya se dio el primer paso para la libertad de Venezuela, aún hay mucho por hacer, al menos después de varias décadas y miles de muertos y detenidos producto de la persecución del narco-Estado chavista-madurista ya se ve una luz que iluminará el destino de esa noble nación, vamos adelante Venezuela, te mereces un mejor destino. Es así, de esta forma, que Venezuela al fin escribirá su historia lejos de las ideas retrógradas del chavismo y el socialismo del siglo XXI.
¡Viva Venezuela libre! (O)
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Jorge Calderón Salazar, analista económico, Guayaquil

















