Con su mirada serena, con su dicción estudiada, con su sonrisa espontánea ha dejado de existir la colega Tania Tinoco, dejando un gran vacío en el periodismo nacional en el que incursionó con luz propia hace más de tres décadas.

Su paso por la televisión no fue fugaz, fue cátedra y enseñanza para quienes han incursionado en los últimos tiempos en la profesión de la imagen y el sonido con vulgaridad, con mal uso del lenguaje. Tania respetó la profesión, no la tuvo en provecho propio sino para orientar, criticar con ética y responsabilidad a quienes han tenido y tienen en sus manos los destinos de un país como el nuestro. Su mensaje tuvo oídos receptivos en la amplia audiencia de las emisiones noticiosas y en los programas de investigación periodística donde develó entretelones del quehacer cotidiano de quienes transgreden a diario las normas de una convivencia de paz, justicia y equidad... Paz en su tumba. (O)

José Francisco Medina Manrique, licenciado en Comunicación, Guayaquil