Es inadmisible que en un país como el nuestro los abultados impuestos superen, en gran parte, la capacidad económica de los contribuyentes, lo que hace que los afectados nos sintamos, hasta cierto punto, extorsionados.
Las autoridades, especialmente municipales y seccionales, nos agobian con sus elevados rubros y tasas, aduciendo cualquier excusa por más irreal e injustificada que parezca.
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El elevado e injusto impuesto por la “recolección de basura” ya rebasa todo límite, tanto por su exagerado incremento como si tomamos en cuenta que lo que más vemos es basura desperdigada por toda la ciudad, falta de contenedores, etc., especialmente en el centro histórico de Quito, para vergüenza de propios y extraños.
Pareciera que el señor alcalde y sus concejales municipales no duermen pensando en la forma de sacar dinero a los ciudadanos que los eligieron y que ahora protestan porque el Gobierno central, en su plan de austeridad, a través de la aprobación de reformas al Cootad, pretende controlar los excesivos gastos y el constante despilfarro que se evidencia en los Gobiernos seccionales: abultada burocracia y un sinfín de gastos innecesarios; dando mala información y generando confusión y caos entre la gente para, bajo este pretexto, convocar a marchas de protesta para, supuestamente, rechazar estas “injustas” leyes que, según ellos, perjudicarían a los contribuyentes; malgastando, además, los recursos económicos provenientes de los ya afectados, impotentes e impacientes contribuyentes.
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Ojalá la ciudadanía despierte de su letargo y adopte alguna medida para impedir que se siga cometiendo este tipo de abusos y extorsiones.
Es hora de que el Municipio de Quito, ante el justificado clamor de los perjudicados quiteños, rectifique su accionar y suprima de inmediato este improcedente y exagerado cobro por concepto de “recolección de basura”, pues los capitalinos ya estamos cansados de tanta opresión y atropello. (O)
Fabiola Carrera A., Quito