Los padres no les ponen mascarillas a los niños, recién por la variante delta, están empezando a salir a las calles, centros comerciales, iglesias, con la nariz y la boca tapadas; y porque en julio varios niños en Quito fueron internados en hospitales, por el COVID-19.

Los menores sin mascarillas se lanzan al suelo jugando en los almacenes de los centros comerciales, tocan todo, tocan el piso, se pasan las manos sucias por la cara, se meten los dedos a la boca, comen galletas con las manos contaminadas; aun en presencia de los padres, que les retan cuando no están hipnotizados en el chat, WhatsApp, del celular con sus amigos adultos.

Es peligroso, desde mi punto de vista, abrir totalmente las clases presenciales en escuelas, colegios, institutos, academias, universidades, públicos y privados, para que asistan todos los estudiantes; es irresponsabilidad. Ciertos niños, adolescentes y jóvenes irán porque sus familias les dieron permiso, pero en los próximos periodos lectivos no debe ser obligatorio; hasta que la pandemia no esté controlada y sigan muriéndose personas menores de edad y jóvenes, los estudios deben seguir siendo virtuales. El 27 de julio de 2021, canales de televisión y periódicos informaron que 16 niños estaban ingresados por COVID-19 en el Hospital IESS Quito Sur, y que además había demanda en esas últimas semanas de hasta 35 y 44 casos diarios de niños con sintomatología respiratoria; y que en el Hospital Baca Ortiz de enero a la actualidad (al 27 de julio de 2021) había 98 casos positivos de COVID, pero de mayo a la actualidad (al 27 de julio) tenían 5 casos; y que desde que se inició la pandemia 18 menores de edad habían muerto.

Las familias y autoridades deben proteger la salud de los niños y jóvenes, vacunarlos, y mejor es que estén con salud, vida, estudiando en la casa por internet. (O)

Antonieta María Jaramillo Q., madre de familia, Quito