El propósito de esta carta es hacer conciencia de que el incendio en Multicomercio es un litigio judicial entre los propietarios y el Municipio que puede durar años, y la ciudad no tiene por qué asumir las consecuencias y el daño colateral en el comercio, en el tráfico y en la calidad de vida del sector. El daño colateral de este incendio es inestimable, lo que evidencia la ausencia de regulaciones y control que debieron haberlo prevenido.

Lo más grave de todo es que en Guayaquil se han construido y se siguen construyendo edificios con estructura metálica sin tener el revestimiento de una pulgada de concreto, como mandan los códigos internacionales de construcción; y, cuando estos edificios por desgracia se quemen, la pregunta es: ¿quién asumirá la responsabilidad?

Hablando de daños colaterales, es el embotellamiento del tráfico en el sector, donde todo el tráfico que viene del sur hacia el centro de la ciudad está cerrado, desde Eloy Alfaro hasta la salida hacia Malecón. En la esquina de Eloy Alfaro y avenida Olmedo hay un semáforo, y otro más a su salida a Malecón, que suman dos semáforos, y hay otros dos semáforos más a la altura del edificio Cucalón. En total son cuatro semáforos en una corta distancia aproximada de 120 metros, lo que causa un embotellamiento de tráfico en la ciudad.

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El Municipio desde el invento del automóvil está en deuda con nosotros. En Guayaquil se construye y se siguen construyendo edificios sin tener espacios suficientes de estacionamiento. Es todo un caos. (O)

Juan Orus Guerra, arquitecto, Guayaquil