La máquina recaudadora en la que se ha convertido el Municipio de Guayaquil no cesa en encontrar modos de cobrar tributos, por diversos conceptos, a los exhaustos contribuyentes. Unos cobros parecen pertinentes, como los impuestos prediales anuales; pero otros, relacionados, parecen forzados.
La llamada regeneración urbana, por ejemplo, que los alcaldes pasados habrían asegurado que era gratuita porque el Municipio tenía los recursos necesarios para hacerla, ahora tenemos que pagarla los contribuyentes aunque nuestro barrio no haya sido favorecido con la tal regeneración.
También debemos pagar una denominada regularización predial por obra nueva, así se haya levantado en el pasado con permiso municipal, porque por modernización del archivo ya no existe esa constancia física y todo registro es digital.
Publicidad
Adicionalmente, por lo menos en mi sector, se ha implementado un nuevo código catastral para los predios, que el propietario debe rectificar, a un costo muy oneroso, mediante una escritura pública; cuando el Municipio, autor del cambio, bien pudiera realizarlo automáticamente.
Pero además de esto, irónicamente, los propietarios que en teoría gozan de una exoneración o rebaja del impuesto predial, beneficio de la tercera edad, solo pueden acceder al derecho si presentan una historia de dominio, imposible de obtener si no se tramita previamente la rectificación del código catastral.
En resumidas cuentas, hay que gastar unos 300 dólares, más o menos, por la regularización del predio y otros 300 por la rectificación del código catastral, sin contar el valor de la regeneración. Todo esto, para ahorrar unos 50 dólares anuales, promedio del impuesto predial de quien tiene derecho a la exoneración.
Publicidad
Aunque ese trámite también requiere un papeleo, innecesario, porque la exhibición de la cédula de ciudadanía es la prueba suficiente de la edad del solicitante.
Así están las cosas. Sin embargo, cabe preguntar si existirá algún concejal, algún asambleísta o alguna autoridad en general, que pida explicaciones al municipio y logre respuestas racionales sobre estos cobros y trámites onerosos e innecesarios. (O)
Publicidad
Teófilo Villón Barros, Guayaquil

















