Al momento de escribir esta carta falta poco para terminar el año 2025 y considero que es de suma importancia resaltar sobre los diferentes hechos acaecidos en el devenir de este tiempo en nuestro país y que han dejado huellas, siendo muy necesario resaltar también lo bueno para motivarnos a continuar adelante con fe y amor.
Como muestra de grandes y ejemplarizaciones acciones vimos una gran ciudad, valiente y amante de la democracia, que dio ejemplo de resiliencia, fortaleza y amor a su patria, por hacer de su tierra la seguridad del Estado y la libertad, que acogió con responsabilidad al representante del poder Ejecutivo, el presidente Daniel Noboa, que se resguardó en ella, y lo más increíble fue el gesto de su gente –algunos adultos mayores– que hacían vigilia y acompañaron al presidente que representa mi bella patria, Ecuador.
Latacunga, tierra de patriotas, fue la trinchera de la democracia, ya no solo serás la ciudad de las lagunas, ya no solo tendrás los más bellos apelativos, ahora serás “Latacunga, escudo de la democracia”, y que pasará a la historia por su gran accionar de amor patriótico.
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Latacunga, capital de la provincia del Cotopaxi, ubicada en la Sierra central del país. Su nombre tiene diferentes significados o interpretaciones, una de ellas es “Dios de las lagunas”, otra es “Aldea para vivir” o “Te encargo estas tierras”.
Viendo estos diferentes significados de la palabra Latacunga tienen algo de mágico, divino y real; sus hijos de estirpe de guerreros seguirán mirando con libertad el volcán Cotopaxi, sus bellas lagunas y el río Cutuchi, bellezas naturales de esta libérrima tierra
Que su ejemplo llegue a todas las provincias para que estén firmemente unidas y así conservar la libertad para los ecuatorianos, siendo el tesoro más grande que merece el hombre para vivir.
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A través del tiempo hemos demostrado que somos gente de paz, fe, amor, de trabajo y lealtad que nunca más vuelvan a ocurrir acciones de desestabilización de gobiernos, que se debe consensuar, exponer escuchar y esperar resultados con respeto.
Esta tierra fecunda, Ecuador, nuestra patria bella con su mágica naturaleza, nos invita a soñar y agradecer a Dios por darnos este pequeño paraíso, y así con fe podemos decir este día: ¡Bienvenido 2026! (O)
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Alicia Carriel Salazar, docente, Guayaquil

















