Ya llega la ‘novela’ te amo, me amo, los amo, que cada cierto tiempo todos tenemos que verla obligados, y la compra de conciencias, las sonrisas fingidas, la repartición de mil chucherías, la grabación de capítulos donde los protagonistas tienen que verse como ‘ángeles’ caídos de arriba. Sí, hablamos de elecciones, de política.

Pretenden ser ‘luz’ ante la sociedad y son sombra en su vida personal. Nosotros solo vemos lo que los ‘entendidos’ quieren que veamos.

Todo está perfectamente maquillado. Si tuviera quince años, aún me seguiría comiendo el cuento. Dicen que aman al pueblo, al país, la provincia, quieren trabajar por todos, pero nada más llegan al poder y todo cambia, es parecido al enamoramiento, todo miel sobre hojuelas, que la toma de la mano, los detalles, le habla bonito, quiere estar contigo siempre…; luego de conquistarle de a poco se le va olvidando el papel, y casados le molesta casi todo. Reconozco que hay unas excepciones, una por cada cien mil, quizás.

Estamos listos para el nuevo estreno, vamos a ver ‘perfección’ y no me lo contaron, lo viví de cerca, conocí a uno que ante las cámaras abraza, sonríe, carga a los niños y habla con una ternura; hasta yo creí, pero al apagarse las cámaras pedía a su grupo de seguridad que todos se alejaran, miraba con asco, se desinfectaba las manos, los cachetes; y conocí a otro que públicamente es un dechado de virtudes y en privado no es más que un narcisista que no le importaba el daño que hacía. Pero también conocí a personas dignas de respeto y admiración, no todos son malos. (O)

Aissa Tatiana Pazmiño Real, técnica en Marketing, Guayaquil