Salvo poquísimas excepciones, los mandos del correísmo se allanaron sumisamente a las decisiones hepáticas del sumo pontífice del abuso y de corrupción.

En menor o mayor medida, la misma ley le permite al mandamás de turno abusar de su poder bajo la mirada obsecuente de los mandos.

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Ni por el país, ni por la patria

Por ejemplo, para nombrar al jefe del Comaco, o comandantes de Fuerza, se debe nombrar a uno de la terna de los oficiales más antiguos. Se ha visto en varios gobiernos, y el mayor depredador ha sido sin duda Correa, que se valen del artificio de nombrar al tercero de la terna, obligarle a pedir la baja al nombrado y escoger al jefe o comandante de otra terna y así “legalmente” llegar, supuestamente, al de su “confianza”. Por desgracia nadie chista, porque los que están en la línea de mando pueden ser ungidos, se olvidan de hacer respetar a la “sagrada institución” o al “sagrado uniforme”.

El tema del “capitán Ortega”, creo que nadie duda de que es una tremenda y grosera arbitrariedad de Correa, y sus cómplices, Mera, Patiño y el mando militar, especialmente de la Marina de aquel entonces.

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¡Abandonamos a los que no caen!

Aquí hay dos cosas que me permito exponer. Primero, el capitán Ortega debió o debería seguir un juicio a la institución militar para que luego la institución le siga un “juicio de repetición” para que paguen los responsables directos (como soy lego en derecho, un letrado que por favor me corrija). Y segundo, como el capitán Ortega no es un burócrata, si fuese así, un fallo del juez puede fácilmente ordenar su restitución a su trabajo del que fue despojado; no sé cómo vayan a dar fiel cumplimiento a la restitución a las filas militares al capitán, ¿será al mismo grado?, ¿al grado de su promoción? (hoy capitanes de fragata), considerando que nuestra Constitución establece que nuestra Ley de Personal exige varios requisitos para el ascenso al grado inmediato superior. Esperemos ver cómo resuelven este caso.

Estos puntos los señalo para conocer cómo se resuelve sin que se violenten nuestras leyes que deben ser respetadas para generar confianza y saber a ciencia cierta a qué atenernos.

Concepto torpe de la democracia

Igual situación debería pedir el capitán Diego Peñaherrera de la FAE, que fue jefe de seguridad de la primera dama, esposa de Correa. Igual fue perseguido brutalmente y obligado a pedir la baja. Hay otros casos del abuso del correísmo que se deberían reparar. El coronel Mario Pazmiño, director de Inteligencia del Ejército, y el mayor de Policía Manuel Silva, jefe de la Unidad de Investigación Especiales (UIES), de investigación del narcotráfico, los dos oficiales fueron perseguidos después del ataque a Angostura (01/03/2008) y obligados a salir de las filas del Ejército y Policía, respectivamente.

Urgente se requiere reparar estos infamantes abusos del correísmo, eso estimularía la confianza de los miembros de las dos instituciones que velan por la seguridad y paz de nuestros compatriotas. (O)

Alberto Molina Flores, coronel (sp), Samborondón