Los últimos acontecimientos delictivos ocurridos en Samborondón, específicamente en la isla Mocolí, obligan a exigir al alcalde del cantón que se preocupe por la seguridad de quienes habitamos en este sector.

El alcalde de Samborondón se ha referido a que no es obligación de la Municipalidad dar seguridad, mas sí del Gobierno a través de la Policía Nacional, pero todos sabemos las limitaciones y la falta de recursos de los que adolece tal institución.

Considero que es el momento apropiado para que la empresa privada y los moradores, a través de las urbanizaciones, podamos aportar en la creación de unidades móviles bien equipadas que permitan cubrir los 10 kilómetros de la vía principal con sus sitios de entrada y salida.

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Cada unidad debería ser camioneta de doble cabina y contar con tres uniformados (chofer, asistente y el tercero en el balde de esta), quienes deberían tener el equipamiento necesario tanto en armas como en comunicación, aprovechando la tecnología disponible en el momento.

Estas deberían estar a dos kilómetros de distancia una de la otra y con comunicación permanente para poder asistirse en caso de situaciones delictivas, coordinando siempre con el ECU911 del sector.

Habría que calcular el valor que representarían estas unidades móviles con el personal a definir de acuerdo con los turnos que se elaboren.

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El costo de este proyecto saldría de los habitantes y empresas ubicadas en las más de 140 urbanizaciones con las que cuenta la parroquia La Puntilla del cantón.

Para el efecto propongo la creación de un comité cívico que ayude al Municipio de Samborondón a desarrollar esta idea, que va en beneficio de la tranquilidad y la seguridad de quienes habitamos en este otrora sitio de paz.

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Esta idea podría brindar seguridad y paz al sector. (O)

Antonio Martínez González, médico, Samborondón