‘Conectarnos’, es el lema del Día Internacional del Síndrome de Down, una condición humana que siempre ha existido en el mundo.

En el mes de diciembre del año 2011 la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 21 de marzo como el Día Mundial del Síndrome de Down para generar conciencia pública, recordar su dignidad y la valiosa contribución que las personas con este síndrome aportan como promotoras del bienestar en sus comunidades; sin olvidar la importancia de su autonomía y libertad de tomar sus propias decisiones.

La ONU -Organización de las Naciones Unidas- precisa que en el 2020 el gran desafío para este grupo fue encontrar nuevas formas de estar conectados, con la dura experiencia de que muchos se quedaron relegados. Sin embargo, fue una oportunidad nueva para encontrarse y comunicarse, lo cual fue positivo en medio de la pandemia mundial del coronavirus.

Lo cierto es que el 21 de marzo las personas con SD (síndrome de Down) lo viven con la esperanza de que un día las cosas serán diferentes y donde encuentren escuelas inclusivas sin exclusión, donde la atención a los servicios de la salud sean gratuitos, donde puedan recibir una terapia sin que dependa del dinero que tengan sus padres, sus familias; donde encuentren las oportunidades laborales sin la etiqueta ‘solo para llenar la nómina’...

... Además, donde encontrar una pareja y formar una familia no suene a un mito; donde las personas regulares sean más sensibles y conscientes de que la igualdad de oportunidad se inicia cuando reconocemos que en la diversidad de lo que somos está la bella creación de la vida.

Soy madre de Josué Rafael Banda, hermoso niño de 4 años de edad con SD. (O)

Maritza Beatriz Morquecho, licenciada en Comunicación Social, y presidenta de la Asociación de Padres con Hijos con Síndrome de Down en la ciudad de Loja (AsodownLoja)