La crisis ética y moral que atraviesa el país nos tiene que conducir a una reflexión: intervenimos como social civil patriota a cambiarlo radicalmente o morimos en el intento.

Al término patria se lo relaciona con el concepto y la realidad de “padre”. La patria, pues, es la herencia y a la vez el cerco patrimonial que se deriva; eso se refiere ciertamente a la tierra, al territorio. Pero el concepto de patria incluye también valores y elementos espirituales que integran la cultura de una nación. Según Karol Wojtyla, “el patriotismo significa amar todo lo que es patrio”, es decir: su historia, tradiciones, lengua, geografía, cultura, educación y su sistema sanitario público.

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El sistema sanitario público está en una severa crisis con grave deterioro, el cual ha caído y todos los que formamos la sociedad civil patriótica debemos intervenir. Dentro de la crisis podemos observar la falta de medicamentos esenciales necesarios para poner operativos el andamiaje de los hospitales públicos y el déficit de especialistas en cirugía, quienes podrían liberar las cirugías mayores programadas y represadas desde hace muchos años.

Esta crisis en el sistema sanitario público es un atentado a la seguridad nacional, porque es en estos hospitales donde se atiende o se recupera la salud quebrantada de nuestro pueblo, de la policía y militares. Los hospitales de la Policía y los hospitales de las tres ramas del Ejército, Srmada y Fuerza Aérea deberían ser intervenidos y modernizados y repotenciados, para no depender del sistema sanitario privado mediante derivaciones.

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Por otro lado, la falta de médicos cirujanos especialista en trasplantes, traumatología, laparoscopistas y robóticos es grave. Es necesario contratar a estos profesionales para que liberen las cirugías mayores represadas, de manera eficaz, trabajando de manera ardua fines de semana y se les pague un estímulo económico.

El gran crimen de la humanidad es la exclusión social del pueblo vulnerable a un sistema sanitario público de calidad brindado por el Estado. O cambiamos o morimos.

Hay que hacer un llamamiento a favor de la responsabilidad moral de los servidores públicos en todas las esferas públicas (MSP), desenmascarar y reformar sistemas corruptos encargados del abastecimiento de medicinas esenciales (hospitales públicos). La transparencia y honestidad no bastarán para acabar con la corrupción pública. Debemos actuar como sociedad civil e indignarnos frente ante todo acto de corrupción que implica ineptitud frente al manejo de la salud pública. Indignarse ante las injusticias, sin cólera siendo ecuánimes con moderación tratando de buscar solución a los actos de corrupción. El país necesita de férreo liderazgo por parte de nuestro presidente, que combata siempre la corrupción venga de donde venga, y la credibilidad perdida por parte del pueblo volverá por sus buenas acciones. (O)

Jaime Galo Benites Solís, clínico intensivista, Guayaquil