Amelia y JP ríen todo el tiempo. Lucen chispeantes, felices y relajados. ¿Es posible lograr tal estado de bienestar en Ecuador? Según esta pareja de expatriados estadounidenses, sí.

Hace dos años cambiaron su agitada vida en Denver por la que ellos catalogan “una inusual vida” en nuestro país.

Al llegar aquí, crearon un canal de YouTube para contar sus experiencias en estas tierras. Más de 26.500 suscriptores en esta red social siguen sus videos sobre las costumbres y el día a día en Cuenca, en donde estuvieron poco más de un año, y Olón, donde viven desde comienzos del 2020.

¿Por qué cambiaron su estilo de vida?

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En 2015, a JP Stonestreet, que es desarrollador de software, le diagnosticaron un problema en los discos lumbares y estaba perdiendo su habilidad para caminar. Se sometió a tratamientos médicos y a dos cirugías dolorosas y costosas, por lo que tuvieron que vender la casa familiar, para cubrir los gastos.

El gasto por esta emergencia en su país les pareció “ridículo”, casi un millón de dólares. Fue cuando decidieron hacer una transformación en sus vidas. JP vio varios documentales sobre veganismo y cambiaron su forma de alimentación. Al mismo tiempo, iniciaron una investigación sobre ciudades ideales para llevar una vida más tranquila, con un costo de vida más bajo y con mayor tiempo para ellos.

En la lista estaban ciudades de México, Costa Rica, Uruguay y Panamá, entre otras. También estaba Cuenca de Ecuador, que les interesó porque parecía tranquila y hermosa; aunque destacó por un motivo especial: se usa el dólar como moneda oficial y a la pareja le pareció más funcional que hacer constantes transacciones de cambio de divisa.

Amelia y JP llegaron a Cuenca de visita exploratoria en marzo de 2017. Estuvieron unas semanas y el amor por nuestro país fue inmediato. No querían regresar a Denver, en donde su vida transcurría entre el trabajo y el estrés del tráfico vehicular, aunque tenían que arreglar sus documentos antes de regresar.

Se instalaron definitivamente en Cuenca en septiembre de 2017. Encontraron un lugar pacífico, con hermosa arquitectura y con gente “amable y servicial”, según relatan. Al comienzo solo tenían amigos expatriados, pero poco a poco hicieron más amigos ecuatorianos.

En el canal de YouTube, Amelia y JP muestran la cotidianidad de sus días: mercados, tiendas, iglesias, animales, el mar… También experiencias en sus viajes por el país, a destinos como Ingapirca, Vilcabamba, laguna de Buza, la cadena de volcanes, etc.

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El canal estaba enfocado en su experiencia como veganos. Llevan este tipo de alimentación hace tres años y sigue siendo un punto importante en los videos, pero hace un año aproximadamente, los temas son más generales, para que el público sea diverso.

Una de las cosas que más destacan en sus videos es la comida, en especial la cantidad de frutas y vegetales que hay en Ecuador y su bajo costo, en comparación con lo que valen en EE. UU. También la diversidad de lugares y climas en distancias cortas.

Amelia y JP estuvieron en Cuenca hasta finales del 2019, pero decidieron mudarse a la costa, porque el clima allí es más favorable para los problemas de espalda de JP. “La altitud de Cuenca era un problema para ellos”, explican.

Como habían hecho varios viajes a la ruta del Spondylus, sabían que Olón era el lugar perfecto para mudarse. Tras dos años y medio en la ciudad austral, llegaron a este pequeño pueblo de Santa Elena justo antes del estado de excepción por la emergencia del coronavirus COVID-19.

En el confinamiento estuvieron, como casi todos, dentro de su nueva casa, trabajando de forma online, aunque al ser un lugar pequeño, había menos restricciones que en ciudades como Guayaquil. También colaboraron con la comunidad de voluntarios que ayudaron a familias necesitadas durante la pandemia.

A pesar de la situación actual, se sienten felices con el cambio. Siempre quisieron vivir en un país distinto al suyo y conocer nuevas culturas, y Ecuador les ha dado lo que esperaban.

Ahora que el confinamiento casi ha terminado llevan sus vidas normales. Un día en la vida de Amelia y JP comienza con trabajo. Ella mantiene su empleo de EE. UU., solo que ahora lo hace de forma online, y él está dedicado casi el 100% de su tiempo al canal de Youtube: grabar, editar los videos y contestar los mensajes de redes. En su tiempo libre, salen a conversar con los vecinos, van a comprar comida o a algún restaurante. “Olón es pequeño, acogedor y amigable, nos sentimos parte de la comunidad”.

Caminar es algo importante en sus vidas. En Denver pasaban mucho tiempo en los automóviles y lo que más hacen ahora es caminar: el mejor momento del día es el largo recorrido de la playa de Olón, en la que pasean junto con su perrita Daisy.

Respecto a los cambios o ‘choques culturales’ creen que los han llevado mejor de lo que creyeron al inicio de esta aventura. En sus videos explican que, al llegar a Ecuador, extrañaban los grandes supermercados en donde puedes encontrar de todo, pero creen que comprar en lugares más pequeños tiene ventajas como el ahorro.

La adaptación ha sido la clave para que se sientan a gusto. Lo único que hasta ahora les parece extraño es el manejo del tiempo. “En Estados Unidos, mañana es mañana, quizás hasta antes de la hora prevista, aquí mañana puede ser cualquier día”, comentan riendo.

Aunque los ecuatorianos vivimos con una constante sensación de inseguridad, para esta pareja de norteamericanos Ecuador es un país seguro. “Una vez nos robaron en el bus, pero son cosas que pasan en todo el mundo (…) el índice de crímenes y de ataques de hombres armados es bajo y no nos sentimos en peligro”, comenta Amelia.

Otra cosa que les da seguridad es su cobertura médica privada en el país. En comparación con Estados Unidos, pagan mucho menos y, según opinan, reciben una buena atención, con doctores bilingües.

¿Cómo hacen los videos?

Normalmente, JP graba con un iPhone, pero los costos de licencias de softwares de edición y música son altos. Por eso abrieron una cuenta en Patreon, una red social en la que comparten sus videos y tienen una comunidad de seguidores que aporta desde $ 3 dólares al mes y recibe contenido exclusivo.

En el futuro, esperan viajar más por el país y conocer lugares como el Oriente y Galápagos. Actualmente están aplicando para la residencia permanente en el país, porque planean quedarse por mucho tiempo más. No han planeado trabajar localmente, pero sí colaboran de forma constante en la comunidad de Olón. (I)