La premisa de preservar las tradiciones y costumbres ancestrales en las nuevas generaciones indígenas es un reto que se han planteado varias organizaciones lideradas por jóvenes.

Y ese fue un tema que este fin de semana se abordó en el segundo encuentro de jóvenes indígenas, campesinos y mestizos de Tungurahua, organizado por el área de juventudes del Movimiento Indígena de Tungurahua (MIT).

En la cita, efectuada el sábado en el auditorio de la Casa de la Cultura, se analizaron temas de educación, trabajo, comunicación, mujer y género, arte y cultura, medioambiente y guardia comunitaria.

Édgar Masaquiza, dirigente de la Juventud del MIT, explicó que es importante la integración de los jóvenes de las comunidades indígenas con los del campo y de las ciudades, con quienes se busca intercambiar los saberes ancestrales que les legaron los antepasados.

Publicidad

Lamentó que en las comunidades y pueblos muchos niños y jóvenes indígenas se están olvidando de las costumbres y tradiciones que les dejaron los ancestros.

“Hoy en día debemos sentirnos orgullosos de tener costumbres milenarias, por esa razón desde la dirigencia de la juventud del MIT vamos a continuar con los procesos de revitalización cultural, para lo cual visitaremos a todas las comunidades para motivar a que los jóvenes y niños nos pongamos nuestros ponchos y hablemos nuestro kichwa”, aseveró Masaquiza.

Segundo Poalacín, presidente del MIT, calificó de trascendental el encuentro de los jóvenes indígenas con la integración de los campesinos y mestizos.

Además, señaló que es importante que así se conozcan las vivencias no solo del pueblo del campo, sino también de la ciudad como parte de la verdadera interculturalidad.

Publicidad

También dijo que a través de estos encuentros lo que se pretende es fortalecer la cosmovisión ancestral de los pueblos, pues se darán a conocer los temas de los rituales, medicina milenaria, comida con alimentos andinos, vestimenta originaria y la lengua kichwa.

El dirigente cree que en la actualidad muchos se ponen los ponchos o los sombreros pero no conocen las raíces, es decir, de dónde vienen, cómo era la forma de comunicarse, cómo vivían los antepasados.

Poalacín indicó que cuando los niños y jóvenes de las comunidades salen a las ciudades dejan de hablar el kichwa o vestirse con los trajes autóctonos.

Por ello, consideró que en este tipo de encuentros es importante la integración de la juventud, especialmente de aquellos que residen en las urbes, para que conozcan la identidad cultural y así aprendan a valorar lo ancestral.(I)

Debemos sentirnos orgullosos de tener costumbres milenarias, por esa razón desde la dirigencia de la juventud del MIT vamos a continuar con la revitalización cultural”.